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Family Supply Chain

Lo que una excel no puede contarte

Autor

Arantza

Me río de mí, conmigo y con la vida. Me siento agradecida

NETWORKING HOLÍSTICO

Al principio pensaba que como mi trabajo tenía un gran componente técnico, no necesitaba conectar con muchas personas de mi sector.

Luego pensé que si no necesitaba vender mis servicios o los de las empresas, no hacía falta conectar.

Más adelante creí que el networking era necesario desde un punto de vista transaccional, temas concretos.

Siempre persistía la idea de una necesidad profesional muy concreta detrás del contacto profesional. Networking por obligación, por tener que dar o conseguir algo.

Más adelante fui mamá y la vida cambió. Comencé a escribir en mi blog por una necesidad de expresar con palabras tantos paralelismos entre las situaciones cotidianas y la gestión profesional. Ya sabes, lo que se queda dentro se hace bola, y mis historias llegaron a diferentes personas que quisieron compartir conmigo su forma de verlo.

Luego comenzaron algunas ponencias y mesas redondas, donde fue natural plasmar la parte profesional y hablar de ello con diferentes asistentes  en el coloquio posterior y finalmente llegaron las clases executive; mitad reto vocacional, mitad añadir mi granito de arena para que entre todos sepamos más, entendamos más, nos aportemos más.

Entre medias pasaron las diferentes empresas y echando la vista atrás, la mayoría de cambios cuajaron por haber dado tal clase o haber sido ponente en la evento… qué cosas. Resulta que eso era “networking”: charlar, escuchar, aprender y unir personas e inquietudes  y es lo realmente interesante de una red de trabajo.

Seguro que hay una definición estándar y un “caminito marcado” como el perfecto networking y un puñado de libros y vídeos para aprender los trucos…  en fin,  yo he aprendido que hacerlo de forma asilvestrada me impacta en lo emocional y entonces construir relaciones es un acto genuino , merece la pena per se.

Ahora acudo a bastantes eventos “profesionales”, ir de “SARAOS” como lo llamamos entre risas,  y  muchos de ellos fuera del mundo de Supply Chain y Operaciones porque he entendido que el networking en mi caso es holístico, me seduce escuchar y conocer a personas diferentes, perfiles diferentes, vivencias diferentes; Cuando escucho y vivo qué nos mueve a cada uno mi cabeza entra en ebullición de forma natural creando paralelismos entre modelos de gestión, avances en cada área, formas de conectar departamentos, necesidades, tendencias…

Siempre salgo más rica y lo que es más bonito, las vivencias y anécdotas se amontonan y tienen un plus de valor porque son compartidas.

Antes temía estar sola en un evento, iba por obligación siempre con algún compañero o conocido y deseaba terminar cuanto antes los ratitos de descanso y networking.

Ahora sé que la vida llega cuando menos te lo esperas; que estar, sonreír, escuchar  y mirar a los ojos trae consigo historias que merecen la pena; que el ratito incómodo solo es el preludio de algo mucho mejor, como cuando pasas un poco de frío al ponerte el pijama, que da un poquito de pereza pero… ¡qué bien se está después bajo el edredón entre las sábanas! 😉

Hoy me encanta el networking holístico, de hecho ¡lo busco!, es como un libro de “elige tu propia aventura” y cada capítulo es más alucinante. ¿Te subes al carro?

Arantza.

EL SUENO DE UNA NOCHE ESTRELADA (amiga date cuenta)

Este verano vi de pasada un anuncio de DECATHLON que decía: “Dormir bajo cien mil millones de estrellas nunca fue tan fácil. (Alquila tu tienda de campaña desde 10€ al día)” y me entró un poco de enfado (que en realidad era nostalgia),  tanto como para hacer una foto fugaz del cartel .

El enfado (nostalgia) es porque de repente fui consciente de que no, que esa publi no decía una verdad tan fácil de cumplir. A ver… sí, técnicamente SIEMPRE duermes bajo (y encima) de miles de billones de estrellas. No es eso. Lees el anuncio y lo que te imaginas es acostarte boca arriba en tu tienda de campaña con el pescuecillo por fuera de la cremallera y VER un cielo nocturno sazonado de puntitos titilantes. Cien mil millones, estrella arriba, estrella abajo.

La realidad es que ahora mismo poder ver ese cielo estrellado (verlo con tus propios ojos quiero decir) pasa en 4 lugares contados que no tengan contaminación lumínica. Y lo eché mucho de menos (que sí, que era nostalgia) porque esa verdad del imaginario colectivo de que no hay más que levantar la cabeza por la noche para ver las estrellas… esa certeza pertenece al pasado.

La sensación de pérdida de ese cielo que era “una verdad universal” hasta hace muy poquitos años se quedó como un mal sueño de una noche de verano, pero unos días atrás leí la siguiente noticia: << La construcción de una megaplanta de energía en Chile amenaza a uno de los mayores telescopios del mundo: El hecho de que el megaproyecto industrial AES Andes esté tan próximo a Paranal representa un riesgo crítico para los cielos nocturnos más prístinos del planeta”, asegura Xavier Barcons, director general de ESO. “Las emisiones de polvo durante la construcción, el aumento de la turbulencia atmosférica y, especialmente, la contaminación lumínica, tendrán un impacto irreparable en las capacidades de observación astronómica”>>.

Aquí fui consciente y me dije: Arantza, perdiste tu cielo estrellado hace tiempo (toca hacer turismo para verlo, como ir al zoo) y Arantza, estamos perdiendo EL cielo. Asúmelo y vive conforme a  estas dos nuevas (para mí) realidades.

Nuestra evolución avanza imparable y crea momentos de disrupción en los que ya no hay vuelta atrás, ni en las mejoras ni en los dilemas. A veces los pasos son tan rápidos y tan seguidos el uno del otro, que nos cuesta ver la totalidad y darnos cuenta de la cantidad total avanzada, nuestro día a día está tan lleno de ocupaciones que no acertamos a entender lo obsoleto que se han quedado ciertas “verdades” profesionales, ciertos modos de trabajar, ciertas afirmaciones (hasta ahora) tajantes.

IA  y el nuevo entorno tecnológico hacen que las reglas se tambaleen y nuestro gran cielo profesional con sus  miles de millones de estrellas está dando un vuelco sin vuelta atrás.

Podemos optar por no mirar hacia arriba y seguir con nuestra creencia de la inmutabilidad del paisaje nocturno, podemos dejar que la nostalgia nos invada o podemos optar por un “amiga date cuenta”, asumirlo y vivir conforme esta nueva realidad: que hay nuevas formas de abordar la información, la gestión  y el trabajo que nos reinventan transversalmente.

Como dicen en Techer Team: “Virtual is Real. Future is now.”… tanto si quieres encararlo como si bajas la cabeza.

Arantza.

LA VIDA ES CORTA PERO ANCHA

Mismo evento, mismo lugar físico, mismo horario, mismos inputs y jamás lo viviremos igual ni crearemos los mismos recuerdos ni sentiremos las mismas experiencias.

¿Con qué profundidad buceamos en cada situación?

Hace un mes estuve en The Impact Project Fest, un evento organizado por The Impact Project y me alegra tanto haberlo vivido ahora y no hace 15 años…

Hace años, cuando el trabajo dominaba gran parte de mi tiempo y tenía una guerra interna continua para autoganarme en la batalla de la conciliación, recuerdo acudir a eventos sin haber estado en ellos. Estar físicamente y mientras mirar los mails de trabajo, pensar en cómo gestionar esto o aquello… y parecerme normal. Desplazarme, y estar horas de mi tiempo para no estar mentalmente allí.

Viví centenares de eventos y sin embargo la mayoría nunca estuvieron en mí. No me dejé.

Y por evento léase congreso, curso, charla, sesión… o cumpleaños, ratos con amigos, cenas, etc. Estar sin estar.

Varias empresas, canas y una hija después, mi percepción ha cambiado. Ya no lucho para conciliar, solo integro los diferentes aspectos de mi vida; a veces unos ocupan más tiempo, otras veces otros. Cada uno conforma una faceta de la misma piedra natural tallada: yo; y a veces me sale mejor, y a veces no tanto, c’est la vie.

Integrar en vez de intentar conciliar ha hecho que ejerza mucho más autocontrol sobre la elección de mi punto focal en cada momento, pudiendo así entender, aceptar y gestionar las consecuencias derivadas del momento vital/profesional/personal que elijo. Ya sabes, sarna con gusto no pica.

La agenda del Festival TIP era intensa e iba cargadita de posibilidades. Yo elegí sumergirme hasta el fondo y bucear la experiencia en toda mi riqueza, con los 5 sentidos + 3.

Degustamos el catering, los vinos excelentes y ¡chuches!.

Olimos el ambiente, de noche de verano valenciana.

Vimos,  vivimos e inmortalizamos el momento en cada rincón decorado con mimo.

Nos tocamos, abrazamos y besamos con cada persona y cada conocido y aplaudimos más alto y más fuerte, sintiendo .

Escuchamos con placer al grupo que amenizó la velada hasta que cantaron “Je Veux” de Zaz y no pudimos más que unirnos a la cantante para hacer los coros.

Y el “+3” a los 5 sentidos es que realmente SENTIMOS cada minuto:

+1: en Plural, porque ¿de qué sirven los éxitos si no son compartidos?

+2: dejándonos llevar por cada propuesta, siendo un “sí a todo”

+3: con esa bonita sensación de agradecimiento a la vida, por tener la oportunidad de poder vivirla.

Las frases que más se escuchan en mi vida, casi siempre entre risas 😂 y casi siempre compartidas con increibles amigas:
✅ Aquí lo celebramos todo.
✅ Hemos venido a jugar.
✅ Que no nos lo cuenten.
✅ A problemas, soluciones.
✅ Disfrutonas mood.

Lo sé, podría leerlos en cualquier sobre de azucarillos pero…  el tema es que yo el café solo lo tomo con leche y compañía, jijiji.

Arantza

PD: Y si te suena el título quizás sea porque has tenido la suerte de leerte el libraco de Susana Pérez Alonso: “La Vida es Corta pero Ancha”

ARANTZADAS y las Personas anónimas BUENAS

Se llaman Arantzadas y son inherentes en mí. Las produzco de forma natural como un efecto colateral de existir y respirar.

Una Arantzada es básicamente una acción (o falta de ella) que hace que (yo) rompa/olvide/precipite/pierda todo tipo de cosas que están físicamente cerca de mí. O deberían permanecer físicamente cerca de mí, jejeje.

Rompo tickets que no tocan, tazas, móviles… las cosas suelen caérseme de las manos, en su mayoría porque no recuerdo tenerlas conmigo o suelo tropezarme y me las llevo por delante.

Olvido cumpleaños, caras, nombres y muchas situaciones, por eso soy una crack guardando secretos.

Precipito toda clase de líquidos, sobre todo y principalmente  en mi propia persona, aunque no te puedes despistar a mi lado porque el radio de acción te alcanza en un pispás.

Y pierdo. No a las cartas. Pierdo con frecuencia casi todo lo perdible. Las llaves del coche, las de casa, la mochila, el bolso, el ordenador, la cartera, las tarjetas, las chaquetas, la comida, el coche, el norte…

La consecuencia principal son algunas horas invertidas en revertir cada Arantzada, muchas risas y un sentimiento de amor inconmensurable hacia las personas.

Porque estoy rodeada de personas anónimas BUENAS. Sé que en estos tiempos está de moda hablar de la crispación general y el mal rollito etc, pero es que con cada arantzada solo puedo constatar, una y otra vez, que somos BUENAS PERSONAS.

La última: hace menos de una semana en la feria Intralogistics de Valencia. Al final de la tarde, después de participar en una mesa redonda en el Congreso de Progressa Lean y de visitar a muchos de los expositores, justo al coger el coche me doy cuenta de que mi móvil (esa extensión del cuerpo)… conmigo no está.

Y a partir de ahí, el resumen es una concatenación de buenas personas buenas:

Gracias Elena por reconocerme al volver hacia la feria (¿qué hacía, 15 años?) y dejarme tu tlf para que llamara al mío.

Gracias a los azafatos de la entrada por dejarme entrar sin entrada (la mía estaba en el móvil dentro, jajajaja).

Gracias a la mujer que lo recogió cuando lo vio en el baño, gracias al hombre que lo acercó a seguridad y gracias a ellas por esperarme amablemente para devolvérmelo.

Como dice mi compiamiga Graziela, todos hacemos arantzadas, solo que yo las comparto porque ¿qué mejor cosa puede haber en la vida que compartir unas risas y seguir experimentando la bondad de un montón de personas anónimas buenas?

Arantza.

PD: Si alguna vez comienzo una conversación con un: «Te vas a reir…» ya sabes que lo que sigue es la consecuencia de una Arantzada, jajajaja.

CUANDO COMPETIR SIGNIFICA GANAR.

Durante los meses de enero a Marzo se celebra la  Liga Autonómica Infantil de Karate en la Comunidad Valenciana. Casi 600 niñas y niños participando en la «Liga menor» (los más mayores cumplirán 13 este año) y muchísimos de ellos retaquillos compitiendo por primera vez.

Para todos aquellos que se inician en el deporte y empiezan a hacer sus pinitos en la competición, es su primera (y más importante) toma de contacto con la competición federada, y para los que llevan más recorrido, la opción de poder acceder al campeonato nacional , así que es una cita de obligado cumplimiento, uno de los hitos  más importantes del año y que moviliza a muchos Clubs y niños.

El día anterior a la 1ª cita, volvíamos a casa mi hija y yo después de su último entrenamiento preparando la competición, y mientras le preguntaba cómo se sentía respeto a la misma me dijo:

“¿Sabes, mamá? Las cuatro cosas que más me gustan de un campeonato son: 1, los nervios y salir delante de todos; 2, animar en piña a todos los del club; 3, ayudar a los pequeños a calentar, cambiarse, darles tranquilidad… y 4, la cena de después todos juntos”

Yo sonreí y pensé: “Aún no lo sabes pero si eso es lo más “chanchi”… da igual lo que pase en el tatami mañana porque tú ya has ganado

Todos los padres de niños y niñas que practican algún tipo de deporte de competición, sobre todo los de desempeño individual, sabemos que salir a competir ya es ganar en cierto modo. La importancia de exponerse desde pequeños a un pabellón lleno de gente, gestionar los nervios, sobreponerse a las dudas, dar lo mejor de sí bajo presión… es oro en cuanto a educación y preparación en todos los aspectos de la vida, incluido (y sobre todo) en la faceta profesional.

Me atrevería a decir que en estos nuevos tiempos, donde la inmediatez del placer está a un click y gestionar la frustración parece tarea difícil, el deporte de competición aporta 2 aspectos más que, hoy por hoy, es casi imposible aprenderlos de otra forma: por un lado la paciencia, constancia y disciplina necesarias para entrenar largas horas durante muchos meses con un objetivo a largo plazo; por otro, el imprescindible aprendizaje que se obtiene al PERDER. Perder una y otra y otra vez y volver a intentarlo una y otra y otra vez.

También creo que hay una nueva faceta a la que no estamos acostumbrados porque nosotros no lo vivimos de jóvenes, que se intensifica a partir de la pre-adolescencia y que el deporte ayuda a combatir: QUITAR TIEMPO A LAS PANTALLAS.

Porque ya no es al contrario, ahora mismo la principal actividad social, relacional, de esparcimiento o relax está detrás de una pantalla, y solo algunos pocos hitos logran que se aparten esas caritas de la luz blanca del móvil, tele, tablet o consola.

Finalmente, competir conlleva también una gran responsabilidad de los progenitores. Competir es una forma de adquirir un montón de conocimientos mientras se ejerza de forma SANA, como un medio para aprender, seguir mejorando, crecer, mejorar…

Y porque los adultos somos en gran medida los que generamos por reflejo el  “Fair play” de los más pequeños, comparto algunas de las indicaciones que envía el Club a los padres, previo a un campeonato.

Además de aspectos operativos del campeonato (lugar, horarios, documentación, equipaciones…) la parte más interesante pone foco en los #VALORES que los #ADULTOS transmitimos y en lo verdaderamente importante de las competiciones en estas edades: #DISFRUTAR.

Transcribo:

Como podéis ver, muchos de nosotros (niños, niñas, coach, padres y madres) ya habíamos “ganado” la competición antes de que se celebrase y es bonito poder disfrutarlo desde esta perspectiva.

Arantza.

AC/DC y LA MOTIVACIÓN EXTRÍNSECA

Mi hija Ela crece y está llegando el momento en el que mi ropa empieza a convertirse en «nuestra» ropa, sobre todo camisetas y sudaderas, por aquello de que en la adolescencia lo mismo se llevan ceñidísimas que supermaxiXL (y en este grupo cabe todo mi armario).

Este verano, la protagonista fue una camiseta de AC/DC, que le entró a Ela por los ojos desde el minuto 1, ya sabes, da igual que ella tenga uns coleción entera de ropa, lo de los demás es como un imán.

Tanto insistía que uno de los días le dije: bueno, si realmente la quieres tanto te propongo un trato: tú cumples las dos condiciones que yo voy a poner, y yo te dejo la camiseta.

Evidentemente podría dejarle la camiseta sin más, pero resulta que (en general) tanto nos cuesta conseguir una cosa, tanto más la apreciamos cuando la tenemos. Como además llevaba unos días pensando en el tema motivacional, la fuerza de la motivación intrínseca pero también el impacto de la – vilipendiada- motivación extrínseca, decidí hacer un experimento casero, ver qué grado de penetración tiene una motivación tan banal como encapricharte de una camiseta de verano.

LAS CONDICIONES: 

1º AC/DC es uno de los grupos de música más importantes de nuestros tiempos y tiene un guitarrista peculiar. ¿quiénes son y qué peculiaridad tiene el guitarrista?

Elige una de sus canciones y apréndete la letra lo suficiente como para coger la botella de agua en modo micro y poder cantarla «a grito pelao» mientras suena a toca caña. (2 semanas de plazo)

EL RESULTADO INMEDIATO:

Para lo 1º San google. Esto me contó Ela: Los hermanos Young, forman el grupo en Australia y efectivamente, lo singular de Angus Young es que sale en sus conciertos vestido de colegial, porque cuando empezó a tocar iba a ensayar directo desde el cole sin cambiarse ni nada. Aquí Ela y yo hicimos algunas risas pensando en que si Angus hubiera llevado el uniforme de Ela de lo feo que es, otro gallo hubiera cantado en la historia del rock. Ela flipó de que el grupo se formara en 1973… y ¡siguieran tocando hoy en día! (en realidad también flipó de que estuvieran vivos)

Para lo 2º: escuchamos sus TOP 5, y eligió Highway to Hell, el clásico de los clásicos, y conociendo a Ela seguro que algo influyó también ver que «a peso», tiene menos cantidad de letra que las otras ( la condición era aprenderse la canción). Por cierto que ahora también sabemos el porqué de esta canción 😉

Dos semanas después… ¿llegó Ela a llevar la camiseta? La respuesta es NO. No se aprendió la letra lo suficiente como para poder cantarla, así que si no hay letra no hay camiseta.

EL RESULTADO A MEDIO Y LARGO PLAZO:

El verano pasó y este jueves de otoño íbamos de camino al cole escuchando esta vez ROCK FM, al Pirata y su banda, y justo coincidimos con una parte del programa que se llama  «Rock a capello», un concurso donde se coloca un audio en el que se ha separado la voz de la música y solo se emite la parte vocal de un fragmento de un clásico del rock. Ela y yo íbamos escuchando la radio de fondo, sin prestarle demasiada atención, pero de repente en el concurso suena esto:

«Livin’ easy
Lovin’ free»

Y como un resorte, antes incluso de que El Pirata preguntara al concursante, suelta Ela: ¡AC/DC, Highway to hell!

Y entonces te das cuenta de que sí, que vale la pena y tiene sentido y que la motivación extrínseca es muy útil. Posiblemente no mueva montañas, eso quizás solo es posible con la intrínseca, pero te lleva hasta un paseíto por la cima. En nuestro caso, conseguir un pedacito de diversidad en el oligopolio reggaetonero.

¿Qué valor es posible sacar de los estímulos externos? con nuestro experimento casero llego a dos conclusiones: sirve para quedarte con la idea, entender un proceso, saber la globalidad (quién es AC/DC, conocer Highway to hell, Thunderstruck…). No sirve para lo que necesita ahondar más y por tanto más esfuerzo (aprenderse la letra).

Ya sé que en la vida Mr Wonderful todos deberíamos movernos por las motivaciones internas, guiados por el camino propio de la mejora y el desarrollo personal, pero la realidad es que para los que somos personas humanas de a pie, la motivación externa mueve gran parte de nuestro día a día. 

Puede que la motivación extrínseca sea el hermano feo de la familia, pero tiene un poder intenso en ciertos momentos, a ver si os suenan alguno de estos ejemplos 😉

1-. La influencia del grupo de amigos y la presión social en la adolescencia.

2-. El  «¿A qué no hay…?» seguido de un «¡Sujétame el cubata!».

Arantza. Family Supply Chain.

MARTÍN (HACHE), LOS TEJADOS Y LOS SILBIDOS

Si no has visto la peli MARTÍN (HACHE), 1997 de Adolfo Aristarain solo puedo decirte que busques un hueco y la disfrutes. Es una de esas pelis hecha a base de unir secuencias que son en sí mismas pequeñas obras de arte.

Os transcribo unos diálogos que han venido a mí 25 años después de verla por primera vez:

HACHE, en su video de despedida a Martín (su padre) y a Dante, justo antes de dejar Madrid y volver a Buenos Aires: «No sé lo que extraño… Los techos, pueden ser los techos, los tejados de las casas son muy feos, cuadrados, blancos… que los hemos puesto como a boleo, como que la gente no le da bola, como que lo desprecia, como si los tejados no fueran parte de la casa. En Madrid los techos son hermosos, hay tejas, hay chimeneas, hay colores… No se puede comparar. Pero a veces extraño los techos de Buenos Aires, es una boludez pero me pasa.«

MARTÍN a Dante: «¿Sabés que extrañaba yo de Buenos Aires? Los silbidos. La gente que anda silbando por la calle. Aquí nadie silba por la calle. Tardé en darme cuenta, tardé unos cuantos meses en darme cuenta. Casi me vuelvo, me entraron ganas de volver, pero pasó.
Era absurdo, no podés volver a un lugar porque querés oír silbar a la gente.»

Yo echo de menos llegar a la oficina y preparar mi taza de café con leche, esos primeros 5 minutos que sirven para reorganizar tu cabeza, saludar y sentir la animación del equipo, el intercambio de 3 palabras sobre las novedades del día a día… Es extraño porque el café no me gusta realmente, no sé distinguir marcas ni calidades, lo tomo casi con más leche que café y además le añado agua caliente y me dura rato y rato, me acompaña durante la mañana hasta quedarse tibio y luego casi frío, tomándomelo a sorbitos y dejándome la taza despistada, y así luego otro más.

Tener el despacho en la planta de fabricación es intenso, divertido, muy productivo y muy cercano al equipo y al día a día, ¡me encanta mi trabajo!, pero estar en una zona blanca tiene sus requisitos (bata, gorro, fuera alhajas, calzado…) y por supuesto, nada de líquidos que no sean agua de las fuentes instaladas.

Sigo tomando los cafés cuando voy a la zona de oficinas y estamos en las reuniones pero… es absurdo, echo de menos ese café que “vive” conmigo mi primera hora de trabajo.

En la era de los tiktoks de 10 segundos aquí os dejo un fragmento de 7 (¡¡¡7!!!) minutos del final de la peli. Tejados y silbidos, a cada uno nos toca la fibra y la nostalgia los detalles más nimios e impensables….

DESPEDIDA DE MARTÍN (HACHE)

Arantza.

UN DÍA CON: THE IMPACT PROJECT

Desde hace mucho tiempo, parte de mis días de vacaciones los dedico a los “#DÍAS #DISFRUTONES”, vamos, cogerte un día libre L´Oréal  (porque yo lo valgo).

Son días ordinarios que se convierten en #extraordinarios: llevar a la nena al cole al horario “normal” en vez de lanzarla del coche en cuanto comienza “la matinera”; pasar la mañana leyendo y viendo la gente estar en la ciudad; comer con una amiga desde el aperitivo, con menú del día de los de L a V y sobremesa de café copa y puro; volver a casa andando sin prisas…

Este viernes tuve uno de esos días disfrutones, gracias a Graziela Conci y Ana Carrau Mínguez, que les dio por invitarme al encuentro presencial de #ELCLUB, y de repente creamos un viernes extraordinario.

➡ Lo objetivo: pasamos una mañana en un entorno natural asombroso al pie de la Albufera (Club Deportivo Empresarial Alcatí); disfrutamos de un catering que iba desde el café ☕ a la fruta 🍉 , pasando por el protector solar 😎 , el #paipai y el repelente de insectos 🐜 (mimos hasta en los detallas más nimios); nos contaron su experiencia Remedios Cervantes (Miss España, modelo, actriz, empresaria…) y Elisa Valero (Empresaria y CEO de Economía 3) y trabajamos introspectivamente las emociones mal llamadas negativas.

➡ Lo subjetivo: Decido (muy) conscientemente pasar un día siendo solo yo y lo mejor de mí que está por llegar pero empieza a construirse hoy. Dejo en el maletero del coche 🏎 todas las capas de protección y entro en la jornada a pecho descubierto y calzón sacado. A que me cale lo que sea que vaya a pasar. Lo hago desde el minuto 1️⃣ que llego y saludo a las personas que coinciden conmigo, con cariño, curiosidad y ganas reales de conocerlas. Lo mejor: descubro que las demás están con la misma predisposición y energía de #buen#rollo. Fuera el buenismo y la pose, dentro lo natural y auténtico.

Disfrutonas total: con los sentidos abiertos y esa energía que se crea en los espacios donde hay #CONFIANZA. Y como hay confianza… las invitadas fueron 🔝🔝🔝 en cuanto a compartir experiencias desde la honestidad, el cariño y la aceptación de las dudas y los errores.

¿Sabes esa sensación de acompañamiento y tranquilidad de cuando estás así asá por lo que sea y alguien a quien quieres y te quiere te apoya la mano y no hace falta más y ya das el paso que te costaba? Pues #TIP es lo mismo pero a nivel mental y profesional y sin necesitar estar “así asá”.

Un día #VOLTERETA de colores y lo mejor, todos los que quedan por delante 😉

Besos y/o abrazos según corresponda mujeres TheImpactProject.es

PD: El Club abre plazas en Septiembre: shhhhhhh!

https://theimpactproject.club/

Arantza.

A TODOS MIS JÚNIORS

GRACIAS

Os recuerdo. A todos.

Recuerdo los principios, la ilusión, las ganas, cómo asimilabais la entrada, la forma de encajar, de ver las rutinas y cómo amoldabais el carácter para ser uno más.

Recuerdo a los que adoptasteis los cactus y han visto mundo con vosotros, a los que pasasteis sin pena ni gloria, a los que os habéis convertido en amigos, a los que no teníais claro el futuro pero supisteis que donde estábamos NO era el lugar, a los que será increíble trabajar para vosotros, a los que os cuestionasteis el sistema y a los que no veíais vuestro espectacular potencial.

Recuerdo los momentos duros, cuando os visteis desbordados, cuando todo parecía una m*erda, cuando la tensión era demasiado, cuando parecía que nada salía bien, cuando las lágrimas afloraban de frustración, rabia y cansancio.

También, y sobre todo, recuerdo las risas, la complicidad, las horas intempestivas hasta que conseguíamos eso por lo que llevábamos tiempo currando a saco, los ataques de risa, las Arantzadas compartidas, el orgullo del trabajo bien hecho, el sentimiento de pertenencia, las anécdotas, los viajes parados en una cuneta para sacar el ordenador y apagar fuegos, las charlas, las comidas, cenas y cervezas.

Pienso en la gran suerte que he tenido por haber podido compartir con vosotros momentos vitales de vuestra vida, por dejarme formar parte de ella, y os puedo asegurar que me siento feliz y orgullosa de vuestros logros: los profesionales (que muy bien porque sois cracks) y sobre todo los personales. Los celebro como si fueran míos, sois una parte de mí.

Debéis saberlo, yo me llevo aprendidas muchísimas lecciones valiosas con cada uno: recordar ver con la mirada nueva, cuestionarme el status quo, enfocar desde otro prisma, usar la curiosidad, nuevas fórmulas con el Excel…

Os quiero pedir perdón, porque sé que os podía haber dado más, explicado más, compartido más, muchas veces fui laxa, otras cargué demasiada responsabilidad… yo también tengo mucho que aprender 😊. También debéis saber que en muchas ocasiones peleé por vosotros con uñas y dientes, por vuestros salarios, vuestras condiciones y las ampliaciones de contratos. A veces salió bien, otras no, y muchas tuve que tragarme un “no” y además defenderlo ante vosotros.

Os quiero recordar los únicos consejos que (yo creo) merecen la pena a nivel laboral:

               1-. En un e-mail solo hay tres cosas importantes:

Buenos días/ buenas tardes,

Por favor….

… Gracias.

Y el mejor e-mail es el que no se tiene que enviar.

               2-. Cualquier crítica en el trabajo es al puesto que desempeñas. Tú no eres tu trabajo. Separa.

               3-. Como decía mi abuelita: “Tranquila cariño, esto también pasará”. Perspectiva.

De nuevo, GRACIAS: Por la diferencia de edad, por la diferencia de opinión, por la diferencia de estudios, por la diferencia de entender la vida, por la diferencia de valores. Por las mismas risas.

Arantza, la que siempre es júnior.

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