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Lo que una excel no puede contarte

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educación

¿FUERON LOS CELOS?

No sé de qué estaba hablando el otro día cuando de repente: ¡flaaaaaash!, me acordé de una canción que me encantaba hace un montón de tiempo.

     La Unión publicó Fueron los celos dentro del álbum Tentación, de 1990, y a pesar de que La Unión entonces pegaba fuerte y no era su primer álbum, para mí fue esta canción la que cuajó y se quedó conmigo desde mis 14 años, y cómo dice la canción: “con las cosas que más quiero, soy tenaz”, pude escuchar la canción no sé… centenares de veces, una tras otra. Me gusta mucho esa sensación de reencontrarme de nuevo con una canción que me ha acompañado intensamente durante una parte de mi vida y en cuanto tuve ocasión la añadí a mi playlist.

He de decir que hacía por lo menos 10 o 15 años que no la escuchaba, y tenía bastante curiosidad sobre cómo sería volver a escucharla tanto tiempo después, si sería la misma sensación que al volver a ver Los Goonies, E.T. o El Chip Prodigioso. Así que al día siguiente, allí que va la canción camino del trabajo, con el volumen a tope en el coche, para poder cantar sin miramientos ni explicaciones… y en efecto, hubiera jurado que ya no me sabía la letra pero fue escucharla y oírme cantarla a la vez que Rafa, ¡qué buena sensación! ¡Qué recuerdos! Qué… pero, espera un momento, ¿qué acabo de cantar exactamente? ¿Qué acabo de decir?

“…Perdona si mis palabras te han hecho llorar, si de algo soy culpable es de amar… sólo pretendía guardar algo de mi posesión… Fueron los celos, y no yo.”

Jooooooder… qué shock. Por primera vez escuchaba la letra de la canción desde mis 40 años de mujer, y estaba estupefacta al comprobar la sutil violencia de género totalmente asumida en la letra.

Desde entonces, pienso mucho en la letra de esta canción y de otras tantas que me criaron en mi adolescencia (Rock & Roll Star, de Loquillo, que justo escuché poco después, por ejemplo) donde “cosificar” y restringir al servicio del hombre el papel de la mujer en la relación, ni siquiera se veía raro, y encima nosotras… ¡las primeras en normalizarlo!

Aunque volviendo a mi canción, el dilema ahora era el siguiente: qué hacer con una canción que me encanta pero que va contra mi creencia sobre la igualdad de las personas:

Lo primero que pensé es en eliminarla de mi playlist, como acto de “justicia”. Lo que pensé inmediatamente después es en la hipocresía de la decisión: mi vida (y la de cualquiera que escuche una emisora en la radio) está llena de canciones que incluyen la violencia de género como si nada (sólo hay que escuchar la letra de casi todos los números 1 de los 40…).

La canción favorita de mi hija de 5 años (y tristemente es así desde que tenía 2 años), es El Taxi, y este verano se ha pasado muchas mañana bailando “Súbeme la radio” (dos ejemplos estupendos de acoso y cosificación de la mujer). Es imposible e irreal pretender que nuestras hijas e hijos crezcan al margen de los “hits” del momento, además, la idea de eliminar lo que a mí no me gusta, cómo cualquier radical de a pie, me produce rechazo instantáneo, así que la única opción viable (como casi siempre) que me queda, es la EDUCACION y el ejemplo.

Educar para que disfruten bailando esa canción tan pegadiza, pero a la vez entiendan que las letras de las canciones no son verdades, son como los dibus de la tele, divertidos… pero sólo dibus. Educar para respetar las opiniones de los demás, y la nuestra propia. Educar para poder tener una opinión al respecto de las cosas, y escuchar de verdad lo que dice el resto, sin dejarse llevar en exceso por los demás.

Y mientras esto va llegando, cuando mi hija me pregunta: “mamá, ¿Por qué te tienen que traer alcohol cuando subes la radio?”, sólo se me ocurre echarle un poco de morro y sentido común de madre con moraleja añadida: “pues hija, porque es verano y le pican los mosquitos y como se rasca, le tienen que poner alcohol para que se le curen…. Tú no te rasques, que tendremos que ponerte alcohol también”. 😉

Así que sí, después de pensarlo, Fueron los celos sigue en mi playlist de cabecera, y yo sigo cantándola a grito pelado cada vez que tengo ocasión, y en casa ocasión me recuerdo a mí misma: Recuerda que eres afortunada al tener clarísimo que nadie debe poseer a nadie, se poseen las cosas.

Arantza Bárcena.

PD: También recuerdo ahora el libro Un milagro en Equilibrio, de Lucía Etxebarria , me lo leí hace un montón de tiempo y aunque habla de muchos temas diferentes, se me quedó marcado la descripción de la peli de Prince, Purple Rain, donde el tío le calza un bofetón a su novia… y claro, para ella es toda una muestra de “amor”, y cómo la prota del libro  también abre los ojos y la conciencia hacia esta clase de violencia arraigada. Ja ja qué gracia, en aquel momento pensé que eso eran cosas del pasado…

FUERON LOS CELOS (La Unión)

Sé bien que por un momento

Perdí el control

No era yo el que maldecía

No era yo

Perdona si mis palabras

Te han hecho llorar

Si de algo soy culpable

es de amar

Hoy mi mente se nubló

No hablaba el corazón

Fueron los celos

y no yo

Si de algo soy culpable

es de amor

Se que me perdió el orgullo

Siempre hago igual

con las cosas que más quiero

soy tenaz

Solo pretendía guardar

Algo de mi posesión

fueron los celos.

 

 

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Sobre profesores Kamikazes… ¡pon uno en tu vida!

Hoy me he encontrado en LinkedIn con este artículo: “Kamikazes de la Educación, la enseñanza a la contra” sobre métodos de enseñanza alternativos a “lo tradicional” y profesores que hacen que la enseñanza sea “algo más”, y la verdad, pensaba sólo compartirlo, pero luego he sentido que me faltaba algo, así que he pensado en añadir un comentario, y al escribirlo… me he dado cuenta que la forma adecuada de hacerlo era en forma de Post…

Comparto este artículo sobre “diferentes tipos de educación” por tres motivos “persoprofesionales”: El Cambio, La Coherencia y La Inspiración.

EL CAMBIO

Lo único claro es que la vida es CAMBIO, y por eso, todos experimentamos procesos de aprendizaje, des-aprendizaje y re-aprendizaje, y estar preparado y entrenado para ello hace estos procesos mucho más fáciles y fluidos.

Es muy duro luchar contra los cambios pues exige demasiada energía, y la verdad, es asombroso  ver que nadie nos prepara para ello, ni nos enseñan formas de afrontarlos, estrategias para conseguirlos… es como si cada persona tuviéramos que descubrir cómo inventar nuestra propia “rueda” cada vez, con lo fácil que sería adquirir una base sólida a través de las experiencias de los demás.

LA COHERENCIA

En la era de la información digital, donde tenemos todos los datos al alcance de un clic, creo que las competencias realmente necesarias son: gestionar sentimientos, resolver problemas, dominar diferentes estilos de comunicación, aprender a aprender, tener pasión, saber procesar la información adecuada, intentarlo al máximo, caerse y volver a levantarse…

Creo con firmeza que los únicos conocimientos imprescindibles a lo largo de toda nuestra carrera y vida personal no tienen nada que ver con saberse 100 fórmulas ni los ríos del mundo, así que siendo coherente, hemos elegido para nuestra hija una formación MONTESSORI, para educarla en lo que de verdad importa y en las herramientas para ir aprendiendo, y ya decidirá ella a lo largo de su vida qué necesita aprender en cada momento.

LA INSPIRACIÓN

Los grandes maestros cambian nuestra vida.

Yo tuve uno de ellos a los 16 años, mi profesor de matemáticas y física ÁLVARO MARCOS, y efectivamente soy quién soy porque la vida me cruzó con él, y él quiso ser parte de mi vida.

Con él aprendí que el aspecto físico de alguien sólo es una parte más, que dedicar 30 minutos a meditar en la “hora” de matemáticas del viernes por la tarde hacía que realmente estuviera atenta y aprendiera en la otra media hora,  que la física también era hablar de galaxias y planetas y que está muy cerca de la filosofía, que merecía la pena parar 15 minutos y asegurarnos de que todos entendíamos los conceptos y explicárnoslos unos a otros… también aprendí que hay que esforzarse duro para llegar a la excelencia, a base de notas de 9’95 sobre 10… ojo!, que nadie confunda disfrutar aprendiendo con vaguear o escaquearse.

Hoy (con 40!) seguimos siendo amigos y seguimos aprendiendo el uno del otro… y sé que somos cientos los alumnos a los que nos ha inspirado y transmitido pasión por la ciencia y la vida, más allá de los conocimientos del currículo.

Hoy, leyendo el artículo “Kamikazes de la Educación, la enseñanza a la contra” , no puedo más que agradecerle su desempeño e ilusión, y decirle que ojalá durante su educación, mi hija Ela encuentre a su Álvaro.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

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POR QUÉ NO QUIERO TOLERAR. A veces las sutilezas marcan las grandes diferencias.

Las tres primeras entradas de la RAE para TOLERAR:

  1. Llevar con paciencia.
  2. Permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente.
  3. Resistir, soportar

Los sinónimos de TOLERAR:aceptar, ADMITIR, AGUANTAR, SOPORTAR, CONSENTIR, TRANSIGIR, comprender, DISPENSAR, DISCULPAR, RESISTIR, SOBRELLEVAR, LLEVAR, SUFRIR, PADECER, TRANSIGIR, RESIGNARSE, REPRIMIRSE, CONSENTIR, APROBAR, PERMITIR.

Yo creo que las personas también somos lo que comunicamos (lo queramos o no, cuente para nosotros o no), así que, conscientemente, yo NO elijo tolerar. Yo elijo:

 RESPETAR

ACEPTAR

COMPARTIR

COMPRENDER

Porque quiero ser yo la que va a vivir mi vida, respetar mi integridad, comprender mis errores, aceptarme a mí (y a las consecuencias) y compartir mis experiencias.

Porque mi lenguaje es mi vehículo hacia los demás, y mi intención es que tú me comprendas.

Y sobre todo, porque:

"de padres cantores, hijos jilgueros"... así pío yo, así piará mi hija

Arantza Bárcena. The family supply chain.

FRIKIFROZEN – Cuando tu trabajo no te abandona… ni tú a él!

Son las 7 am del sábado y llega el “momentazo de la semana”, Ela y yo nos tumbamos en el sofá a ver… Frozen.

Si alguien le quitara las canciones y nos narrara la historia, nos parecería un cuento de terror: dos hermanas separadas y encerradas dentro de un castillo sin poder verse la una a la otra ni a nadie más, que sobreviven así unos 10 años y un día abren las puertas del castillo y tan contentos todos, sus habilidades sociales están a la altura de Daniel Goleman… pero así es la “magia” Disney.

Es a los 20 minutos aproximadamente cuando me doy cuenta que sí, que irremediablemente soy una friki apasionada de mi trabajo.

Mientras veo Frozen, yo sólo puedo pensar en que, sin “los papás reyes” a la vista y con dos niñas dentro…

¿Quién gestiona el castillo?
¿Cómo validan los presupuestos?
Parece que además llevan la voz cantante en comercio exterior, ¿quién dictamina la estrategia?

Y mientras Ana canta y canta suplicándole a su hermana Elsa que le haga caso (se puede ser más cruel?) y yo, que aun no me he tomado ni el primer café del día, no veo dibus, veo preguntas sin fin…

Cómo gestionan el aprovisionamiento? Y los repartos de los recursos? Es alguien externo?, en ese caso, cómo validan los procesos de un castillo hermético?
Y los profesores? Cómo aprenden a leer y a comportarse de forma social las niñas?
Si es un reinado en una época post-feudal, pero preindustrial, cómo administran la justicia dos niñas recluidas? y si se hiela el mar… cuánto mar se hiela? es una extinción masiva de especies?

… así hasta el infinito en una peli que parece que no se acaba nunca, con unas canciones que se instalan en el hipotálamo…

Y de repente, sin más, Ela se tumba encima mío y me dice abrazándome:

“mamá, te quiero taaaaaaanto… jugamos a princesas superheroínas peleadoras?”

y entonces yo pienso que sí, que Frozen es una gran película… y a continuación apagamos la tele 😉

Arantza Bárcena. The family supply chain.

THE FAMILY SUPPLY CHAIN. Una masterclass cada mañana

Érase una vez, una mujer de “taitantos” amante de su trabajo, que vivía en su castillo con su pareja y sus dos bellas princesitas, y que cada día por la mañana impartía una clase magistral de logística… antes del primer café.

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Son las 5 am y me vuelvo a acostar por 4ª vez, hoy toca catarro. A las 7 am arriba… y empieza la cuenta atrás.

Yo me ducho, tú los despiertas, luego te duchas tú mientras yo preparo desayuno (que se coman la mandarina!), ojo! Para la peque hoy toca gimnasia… ¿dónde están las zapatillas? Peque! Las zapas? Mami… es que yo quiero ir con falda y zapatos de princesa… no quiero pantaloooooones! tranquila cariño, te voy a contar la historia de la princesa guerrera que siempre llevaba zapatillas y pantalones para poder dar patadas de karate… ufff…

¡Papá! Que nooooo, que es súper importante ir a la fiesta de Daniel… no me entiendes!! … ¿Dónde está mi libro de mates? Lo dejé justo aquí ayer…

A ver todos, hoy os lleva papá, mientras os laváis los dientes yo preparo almuerzos, papi, mete en las mochilas la ropa de cambio, que luego hay ballet, por la tarde os recoge abu y luego mami… habéis metido el almuerzo en la mochila? Que sí… que ya hablaremos de Daniel y su fiesta… después del examen de mates. Cariño, te dejas el ordenador… no peque, el bolso de mami lo lleva la mami…. ¿Dónde está la lista de la compra? Hoy te toca a mediodía a ti… ufff, tengo una reunión, imposible… sacamos cena del congelador y compras tú mañana? Oki.

Te quiero! Os quiero! Te queremos!… y son las 8:20, y un día más salimos todos a comenzar nuestra jornada…   ¡feliz día!

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Cuando terminamos nuestros estudios, ya sea un grado, una carrera o similar y entramos en el mundo de la logística, nos damos cuenta de la cruda realidad… los cursos/másteres y demás formación en logística nos dan una base muy sólida y buenísimas herramientas, pero en este terreno de juego, la experiencia (y el sentido común) marcan la diferencia.

Lo que poquísimos imaginábamos entonces, es que una parte de las lecciones de logística no vendrían de una empresa, sino del seno familiar, de nuestro día a día.

Creo que cualquier pareja de hoy en día, con niños y ambos trabajando, entenderán perfectamente de qué hablo. Ya no es conciliar o pasar más o menos tiempo en familia… es cuadrar el círculo para que diariamente nuestra vida tenga un final (logístico) feliz.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

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