Al principio pensaba que como mi trabajo tenía un gran componente técnico, no necesitaba conectar con muchas personas de mi sector.

Luego pensé que si no necesitaba vender mis servicios o los de las empresas, no hacía falta conectar.

Más adelante creí que el networking era necesario desde un punto de vista transaccional, temas concretos.

Siempre persistía la idea de una necesidad profesional muy concreta detrás del contacto profesional. Networking por obligación, por tener que dar o conseguir algo.

Más adelante fui mamá y la vida cambió. Comencé a escribir en mi blog por una necesidad de expresar con palabras tantos paralelismos entre las situaciones cotidianas y la gestión profesional. Ya sabes, lo que se queda dentro se hace bola, y mis historias llegaron a diferentes personas que quisieron compartir conmigo su forma de verlo.

Luego comenzaron algunas ponencias y mesas redondas, donde fue natural plasmar la parte profesional y hablar de ello con diferentes asistentes  en el coloquio posterior y finalmente llegaron las clases executive; mitad reto vocacional, mitad añadir mi granito de arena para que entre todos sepamos más, entendamos más, nos aportemos más.

Entre medias pasaron las diferentes empresas y echando la vista atrás, la mayoría de cambios cuajaron por haber dado tal clase o haber sido ponente en la evento… qué cosas. Resulta que eso era “networking”: charlar, escuchar, aprender y unir personas e inquietudes  y es lo realmente interesante de una red de trabajo.

Seguro que hay una definición estándar y un “caminito marcado” como el perfecto networking y un puñado de libros y vídeos para aprender los trucos…  en fin,  yo he aprendido que hacerlo de forma asilvestrada me impacta en lo emocional y entonces construir relaciones es un acto genuino , merece la pena per se.

Ahora acudo a bastantes eventos “profesionales”, ir de “SARAOS” como lo llamamos entre risas,  y  muchos de ellos fuera del mundo de Supply Chain y Operaciones porque he entendido que el networking en mi caso es holístico, me seduce escuchar y conocer a personas diferentes, perfiles diferentes, vivencias diferentes; Cuando escucho y vivo qué nos mueve a cada uno mi cabeza entra en ebullición de forma natural creando paralelismos entre modelos de gestión, avances en cada área, formas de conectar departamentos, necesidades, tendencias…

Siempre salgo más rica y lo que es más bonito, las vivencias y anécdotas se amontonan y tienen un plus de valor porque son compartidas.

Antes temía estar sola en un evento, iba por obligación siempre con algún compañero o conocido y deseaba terminar cuanto antes los ratitos de descanso y networking.

Ahora sé que la vida llega cuando menos te lo esperas; que estar, sonreír, escuchar  y mirar a los ojos trae consigo historias que merecen la pena; que el ratito incómodo solo es el preludio de algo mucho mejor, como cuando pasas un poco de frío al ponerte el pijama, que da un poquito de pereza pero… ¡qué bien se está después bajo el edredón entre las sábanas! 😉

Hoy me encanta el networking holístico, de hecho ¡lo busco!, es como un libro de “elige tu propia aventura” y cada capítulo es más alucinante. ¿Te subes al carro?

Arantza.