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Lo que una excel no puede contarte

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UN DÍA CON: THE IMPACT PROJECT

Desde hace mucho tiempo, parte de mis días de vacaciones los dedico a los “#DÍAS #DISFRUTONES”, vamos, cogerte un día libre L´Oréal  (porque yo lo valgo).

Son días ordinarios que se convierten en #extraordinarios: llevar a la nena al cole al horario “normal” en vez de lanzarla del coche en cuanto comienza “la matinera”; pasar la mañana leyendo y viendo la gente estar en la ciudad; comer con una amiga desde el aperitivo, con menú del día de los de L a V y sobremesa de café copa y puro; volver a casa andando sin prisas…

Este viernes tuve uno de esos días disfrutones, gracias a Graziela Conci y Ana Carrau Mínguez, que les dio por invitarme al encuentro presencial de #ELCLUB, y de repente creamos un viernes extraordinario.

➡ Lo objetivo: pasamos una mañana en un entorno natural asombroso al pie de la Albufera (Club Deportivo Empresarial Alcatí); disfrutamos de un catering que iba desde el café ☕ a la fruta 🍉 , pasando por el protector solar 😎 , el #paipai y el repelente de insectos 🐜 (mimos hasta en los detallas más nimios); nos contaron su experiencia Remedios Cervantes (Miss España, modelo, actriz, empresaria…) y Elisa Valero (Empresaria y CEO de Economía 3) y trabajamos introspectivamente las emociones mal llamadas negativas.

➡ Lo subjetivo: Decido (muy) conscientemente pasar un día siendo solo yo y lo mejor de mí que está por llegar pero empieza a construirse hoy. Dejo en el maletero del coche 🏎 todas las capas de protección y entro en la jornada a pecho descubierto y calzón sacado. A que me cale lo que sea que vaya a pasar. Lo hago desde el minuto 1️⃣ que llego y saludo a las personas que coinciden conmigo, con cariño, curiosidad y ganas reales de conocerlas. Lo mejor: descubro que las demás están con la misma predisposición y energía de #buen#rollo. Fuera el buenismo y la pose, dentro lo natural y auténtico.

Disfrutonas total: con los sentidos abiertos y esa energía que se crea en los espacios donde hay #CONFIANZA. Y como hay confianza… las invitadas fueron 🔝🔝🔝 en cuanto a compartir experiencias desde la honestidad, el cariño y la aceptación de las dudas y los errores.

¿Sabes esa sensación de acompañamiento y tranquilidad de cuando estás así asá por lo que sea y alguien a quien quieres y te quiere te apoya la mano y no hace falta más y ya das el paso que te costaba? Pues #TIP es lo mismo pero a nivel mental y profesional y sin necesitar estar “así asá”.

Un día #VOLTERETA de colores y lo mejor, todos los que quedan por delante 😉

Besos y/o abrazos según corresponda mujeres TheImpactProject.es

PD: El Club abre plazas en Septiembre: shhhhhhh!

https://theimpactproject.club/

Arantza.

NO ES LO MISMO MATAR UN POLLO QUE UN CONEJO

Como cada mañana, Íbamos de camino al cole Ela y yo en nuestro Mazda Rojo y en la radio comenzó a sonar Bad Romance de Lady Gaga. Ela me pregunta: “Mamá, ¿te gusta Lady Gaga? A mí pachín pachán”. Y yo le respondo: “Pues no, pero sí”.

  • Ppfffff mamá, ¿eso es que te gusta o no te gusta?.
  • Mira, “pues no” porque como cantante sus canciones no me van mucho, su voz y su tono me resultan algo agresivos. Ahora va la parte del “pero sí”: su personalidad me gusta muchísimo. Me gusta su actitud, me gustan las personas que hacen cosas diferentes, que prueban cosas distintas, aunque el resultado de esas pruebas tampoco me guste.
  • No me aclaro, solo conoces lo que ella hace y eso no te gusta, pero ella sí te gusta.

Poder hablar con Ela de diversidad en todas sus formas posibles es mi cuña educativa favorita de madre coñazo. En un mundo anodino y políticamente correcto donde todos somos tan únicos como feisbuc o tictoc decidan que seamos, mola cualquier elemento diferente, extraño, raro y fuera de lo común.

  • Tal cual, la verdad. Es muy importante probar cosas nuevas, jugar a ser diferente, porque si no, siempre tendríamos todos lo mismo todo el rato. ¿Sabes que Lady Gaga apareció un día con un vestido de filetes de carne cruda?
  • Puaaaaag, ¡¡qué asco!!

¡Bien! Cualquier reacción es buena ante una expresión artística, incluso un “puag”, porque significa que no es indiferente y solo con eso el arte ya ha cumplido una de sus funciones principales que es generar sentimientos.

  • No sé si además de llevarla puesta luego se la tuvo que comer, jajajaja. El caso es que hay que probar cosas nuevas siempre y a veces te gustan y a veces no. Imagínate con la comida, si no probaras cosas… nos perderíamos comidas increíbles de un montón de lugares diferentes. La mayoría nos encantan y es cierto que otras no tanto. A mí no me gusta ni las manitas, ni las ostras ni las natillas, aunque es más un tema de textura que de sabor…
  • A mí me encanta la comida italiana, y la japonesa, y la mejicana, y la tailandesa y los garbanzos y las lentejas… ¡¡y el queso!!
  • Es que eres una ratona, jajajaja.
  • No me gusta el conejo.

Aquí entramos en un punto candente… esta vez para Ela.

  • ¿Por qué no? Comes pollo y vaca y cerdo y pavo y oveja… el conejo es lo mismo.
  • Porque no mamá, que no como conejitos.

Tengo una correa corta para los argumentos “porque no/porque sí”, me parecen vagos y no en el sentido de poco preciso, sino en el sentido de holgazán, de currarte muy poco las cosas.

  • No “porque no” no es ningún motivo, no vale. Sabes que muchos animales se crían y se matan para poder luego comerlos. Sabes que esto es así aunque no los matemos nosotras directamente. Es importante saberlo y no engañarse:  Pollos, conejos, vacas… y están muy ricos (guiño)
  • Ya sé que es así, ¡pero no es lo mismo! No es lo mismo matar un pollo que hay un montón y para eso están, que querer matar un dulce conejito blanco y blandito que es una mascota. Pobre conejito…

En este punto yo tenía clarísimo que Ela no iba a cambiar de opinión aunque la encerrara 20 horas en el coche hablando del tema. Para ella, los conejitos eran intocables y todo lo racional se queda en un lado muy pequeño del cerebro cuando choca con un ideal, con una creencia.

De forma paralela  yo no podía dejar de pensar que en multitud de ocasiones profesionales nos encontramos a muchas Elas que tienen claro que no se van a comer al animalillo, por muchas y muy buenas razones objetivas que les demos para hacerlo. Todos tenemos ciertas creencias (o formas de hacer las cosas) muy arraigadas y es muy difícil cambiarlas, porque además, estamos convencidos de que las nuestras son las correctas.

Sobre todo a nivel laboral, cuando se encomienda una función a alguien y este trabajo choca con alguna de estas creencias, la cosa va a pintar mal: es enfrentar razonamientos objetivos con creencias que muchas veces asumimos como verdades universales. Por mucho que lo pienso, no sé cómo mejorar ese aspecto. Solo se me ocurre tenerlo muy en cuenta como posible causa cuando, ante un nuevo proyecto,  nos encontramos con un colaborador que de repente ejerce resistencia pasiva, solo ve puntos negativos o incluso genera ciertas reacciones cercanas al boicot.

  • Jajajaja, ¡Ela! Esa es una razón muy muy parcial, ni todos los pollos son así (acuérdate de los dos pollitos que criamos), ni todos los conejitos son como de cuento de hadas. Además, da igual que el conejo sea blanco si te lo comes sin piel, jajajaja.

Ela calló un minuto mirándome con esa cara suya de “me estás tocando las narices y no pienso comer conejo digas lo que digas”, y de repente de forma natural cambió su esquema. Pasó de intentar convencerme con un RAZONAMIENTO OBJETIVO, mostrando argumentos que se pueden rebatir (y en este caso eran flojos, con lo que ella intuía que no lo iba a conseguir) a hablar de SENSACIONES SUBJETIVAS:

  • Pues ¿sabes qué? Que es porque no me gusta el sabor. Yo lo he probado y varias veces y no me gusta y cada uno sabemos qué nos gusta y qué no nos gusta y a mí no me gusta y punto pelota. No como conejitos porque no me gusta el sabor. Que no me los como.

¡Buena chica! No se puede rebatir racionalmente lo que una persona siente, es algo personal y subjetivo.

  • Jajajajajaja, vale, ahora me has dado tu opinión. Si lo has probado (y podemos decir que eres una probadora “experta” porque pruebas muchas comidas diferentes) y dices que no te gusta, pues de acuerdo por el momento. Porque ya sabes que las personas cambiamos y nuestros gustos cambian, así que te lo compro… de momento.
  • Mejor porque no pienso cambiar de opinión nuuuuuuuunca, y sé que vas a intentar que me lo coma sin decirme que es conejito, ¡que te conozco mamá! Oye, ¿me enseñas el vestido de Lady Gaga?

De toda la conversación realmente no sé cuánto hizo poso y cuanto se le olvidó nada más abrir la puerta del coche para ir al cole, quiero pensar que es como la lluvia fina, que al final cala, aunque a veces no lo tengo muy claro porque mientras salía del coche la conversación terminó así:

  • Mamá, ahora que estamos hablando de animales y hacer las cosas diferentes… ¿podemos adoptar un conejito de mascota?

La guinda del pastel es que casi ninguno de nosotros somos capaces de reconocer nuestros propios sesgos y asumir que, a la hora de la verdad, es lo mismo matar un pollo que un conejo.

Arantza.

PD: el dibujo es de mi compi Enrique Navarro. ¡¡Gracias!!

UNA MALETA LLENA DE SUEÑOS

Cada noche que voy a arropar a Ela, además de mil besos y abrazos, ella me pregunta con qué soñar.

Me resulta gracioso porque imaginar cosas «nuevas» me cuesta muchísimo, ella tiene buena memoria y esto es… casi cada noche, jajajajaja. Ela no sabe el esfuerzo que me cuesta poder pensar en qué soñar así que es libre de pedir y solo yo sé la felicidad y el amor tan grande que me genera esa pequeña rutina.

A veces le gusta mi sugerencia, a veces con matices, a veces ni siquiera a la tercera.

El caso es que Ela se va de excursión dos días con el cole (¡por fin normalidad también en lo lúdico!) y es importante para ella entre otras cosas porque lo de dormir fuera… pues pachín pachán. Finalmente las ganas han podido al miedo (¡bien por Ela!) aunque pensar en el momento de dormir le angustiaba.

– Mamá, no estaréis para arroparme.

– Puedes abrazar a Perrín y a Tito y que ellos te den los besos por nosotros.

– Pero con los nervios ¡no sabré con qué soñar!

– Sí que lo sabrás cielo, no obstante, vamos a meter unos cuantos sueños en la maleta.

Aunque la inercia de nuestra rutina dice que una noche = un sueño, ya te he contado que a veces le gusta mi sugerencia, a veces con matices y a veces ni… así que triple ración y un «post Data» clásico final (ese nunca está de más):

Idea para Soñar, 1 de 3.
Idea para Soñar, 2 de 3.
Idea para Soñar, 3 de 3

Sinceramente creo que Ela seguirá pasando nervios durante esta noche fuera de casa. Los miedos nunca se desvanecen de la noche a la mañana ni por arte de magia (ni aun en sueños), sin embargo ella lo ha conseguido, ya se ha pasado la pantalla y ha subido al siguiente nivel: «Hazlo, y si tienes miedo, hazlo con miedo».

Sinceramente también, pienso que esa sensación de tener miedo a ciertas acciones, esos anclajes que nos unen a ciertas conductas y ese «noséqué que quéséyo» no nos abandona nunca, solo cambia de forma y es parte de nuestra evolución. Claro que cuantos más años cumplimos, tenemos más escusas rebuscadas y más sinónimos y justificaciones para quedarnos tranquilos y no hacer mucho más.

Aunque de vez en cuando hay que lanzarse, y a veces solo hay que encontrar la tecla adecuada, esa pequeña ayuda que nos de la mínima confianza necesaria para pasar de pantalla. La recompensa es ingente.

Estoy convencida que cada uno de nosotros tiene un pequeño Dumbo esperando su pluma particular a la que agarrarse para poder levar anclas y caminar y volar y soñar y estoy convencida que la gran mayoría de veces tenemos cerca a una persona de confianza guardándola para nosotros. Alguien de nuestra familia, de nuestros amigos y (muchas más veces de las que creemos) una persona del trabajo que nos inspira.

Por cierto, como mandan los cánones dejo para el final el «Post Data» (lo que de verdad importa):

Post Data 1 de 1.

Arantza (mamá de Ela y selectora de sueños a petición)

PEQUEÑAS FRIQUICOSAS QUE ME HACEN FELIZ

En serio, cada una de estas cosas hace que piense: «¡qué guay!» y (literalmente) se me escapa una gran sonrisa y mi día es (significativamente) mejor.

– 🥄 Sacar a la primera del cajón una de mis dos cucharillas preferidas para tomar el primer café del día.
– 🍶 Terminar un brick de leche justo con la cantidad de leche necesaria para ese momento, ni que sobre una miaja ni que sea necesario abrir uno nuevo.
– 🎶 Conducir y que pongan en la radio una de mis canciones favoritas, de esas que ya no están de moda.
– 🚦 Empalmar en verde los semáforos de debajo de casa, incluido el del cambio de sentido.
– ©️ Entrar en una de las salas de envasado y ver godets (las piezas que transportan las botellas en la máquina) de colores alegres.
– 🤦🏻‍♀️ Acordarme justo en el momento en el que voy encender el coche de que me he olvidado el ordenador en casa, y poder volver a recogerlo empleando solo unos minutos (y no cuenta como «me he vuelto a olvidar blablablá…»)
– 🏆Encestar la bola de papel en la papelera.
– ☕ Llegar al departamento Técnico y que tengan todo lo necesario para que pueda robarles un café de los que a mí me gustan (incluida mi taza que no sabía dónde estaba, y una galleta).
– ℹ️ Encontrar alguna de mis cosas que están en ese limbo espacio-tiempo en el que sé que no están perdidas, pero no sé dónde están.
– 📖 Acertar la página del libro a la primera cuando se me cae el marcapáginas.
– 🖋️ Escribir con rotulador verde en la TOP 20.
– 👌 Ir a llamar al ascensor y que ya esté en mi planta.
– 🎯 Que la producción del día sea un número capicúa.
– 🚪 Que alguien abra la puerta por el otro lado justo cuando yo iba a abrirla, dando la sensación de que adivinaba que llegaba y me esperaba.
– 🚘 Ver un sitio para aparcar justo en la puerta de la fábrica, a pesar de que yo siempre aparco en un parque a dos manzanas de distancia, porque pienso en la alegría que se va a llevar uno de mis compañeros cuando vea el sitio y aparque en la puerta.
– 😎 Ganar a piedra papel y tijera y librarme de recoger la mesa.

La mayoría de mis amigos se parten de risa cuando cuento alguna que viene a colación, aunque espero que ellos también tengan sus #friquicosas porque la verdad, el poder sonreir desde el minuto 10 mola muuuuuucho.
(los minutos del 1 al 9 son para entender por qué estrafalario motivo he hecho caso al despertador y estoy en pie en vez de durmiendo).

Arantza.

LLORAR EN EL TRABAJO

Hace un tiempo una colaboradora se fue a casa llorando. La impotencia y frustración de una situación laboral le desbordaron los sentimientos. Luego me escribió esto: “Me da rabia ponerme “así” pero es que no puedo controlarlo, tendré que trabajarlo”. Mi contestación (y la mantengo para todo el que la necesite) fue: “No sé cómo es ponerse “así”, solo sé que las personas pasionales y que se implican y lo dan todo, SIENTEN las cosas, y esas son las personas que CUENTAN.”

La mayoría de las mujeres a las que admiro personal y/o profesionalmente han llorado en el trabajo (o por trabajo) en algún momento. Muchos hombres que admiro también.

Yo he llorado muchas veces, es una forma rapidísima de sacar tensión del cuerpo y limpiar la mente para acto seguido, poder tomar decisiones mucho más racionales. Es verdad que con el tiempo y la experiencia multitud de situaciones y multitud de comportamientos ya son “viejos conocidos” con lo que te impactan mucho menos.

Para los problemas del trabajo adquieres experiencia con diferentes vías de actuación; para los comportamientos aprendes que la forma de expresarse de los demás, pues eso, es suya y no tiene que ver contigo, sino con ellos.

Al principio de mi carrera lloré por desbordamiento, de repente estás con tres frentes abiertos y un director pidiendo resultados o explicaciones… y también por orgullo, cuesta aceptar las primeras críticas.

En otras ocasiones, muchas, ha sido por rabia al no prever algo que después me parecía “obvio” o dejar escapar oportunidades o no haberme atrevido a levantar la mano y decir: «¡Yo!».

Más adelante vinieron las veces en las que lloré por frustración, por no poder desarrollar el proyecto como se debería por politiqueos o mala gestión de dirección.

En las épocas de ERES y ERTES lloré de impotencia, es durísimo despedir a grandes profesionales e intentar transmitir que esto no tiene nada que ver con su valía profesional ni personal.

En las ocasiones en las que me ha tocado desvincular a una persona del equipo por otros motivos, he llorado al sentir que fracasaba como líder.

En la pandemia lloré de agotamiento, puro cansancio físico y mental.

Y un dato curioso: hay un llanto característico que me ha acompañado en toda mi vida profesional y en todas las empresas en las que he estado. En todas y cada una de ellas he LLORADO DE LA RISA.

¡Esos momentos no tienen precio!

Si como yo has llorado porque eres pasión en tu vida y en tu trabajo, ni un átomo de culpa al respecto, levanta esa cabeza y sonríe con orgullo, porque quién siente las lágrimas… siente una buena carcajada.

Arantza.

LINKEDIN: DE LO PROFESIONAL A LO PERSONAL

LinkedIn es una red profesional.

Creas tu perfil profesional, compartes artículos y comentarios que aportan valor en el entorno laboral, contactas con personas afines con puestos que complementan el tuyo, sigues páginas corporativas, ves noticias del sector, descubres ponencias interesantes y formas parte de Grupos específicos.

Todo desde tu ordenador/tablet/móvil/aparatejo digital conectado. De forma pasiva, “vouyeurista” o meditadamente activa. Con una foto de perfil aseada, capacidad para reflexionar ese comentario, saltar ese vídeo, esbozar media sonrisa cuando lees a ese viejo conocido o poner un leve gesto de desdén ante ese artículo que se repite desde el segundo párrafo.

LinkedIn  es una red limpia, seria. Aséptica.

Y luego estamos las personas que formamos esa red. Nuestra parte profesional nos integra, nuestros objetivos comunes nos encuentran y de repente las personas conectan.

Porque cuando encuentras personas para las que su profesión (¡también!) es apasionante y además tienen un aporte personal que no te lo acabas ni con todos los años bisiestos del próximo siglo juntos, de repente te das cuenta del alcance físico real (que al fin y al cabo esto de LinkedIn sólo es un medio, no un fin) y de la potencia de las relaciones personales.

Hoy me gustaría compartir solo un ejemplo y bien pequeñito, porque al final a las personas nos gustan las personas y LinkedIn está tan lleno de iniciativas para pasar de lo digital a lo presencial que dejando  que las manos tecleen al azar mientras estornudas fuerte, es posible que des con un hastag al respecto, ¡y menos mal que cada vez hay más!. Yo hoy quiero hablaros de Lola y nuestra historia profesional.

Lola contactó conmigo (evidentemente a través de LinkedIn) a finales de 2016, ella trabajaba en una empresa tecnológica para gestionar transporte, yo desarrollando la logística de distribución de mi grupo… vamos, un maridaje (Linkedaje) perfecto.

Allá que empezamos a contactar vía mensajes: pues mira qué tipo de distribución quiero hacer, pues yo te recomiendo que revises estos requisitos, ¿pues te has fijado en la forma de distribución de éste y aquél retail?, pues vamos a revisar si alguna red de transporte colaborativo sería posible con mis flujos, pues mira que me pillas ahora en casa en León, ¡pues no me digas! si justo voy por allí en un par de semanas a visitar a mi familia, pues en dos semanas estoy en casa de uno de mis clientes en UK, lástima, pues te tienes que venir a Valencia a ver la fábrica y vemos con números si tu solución es adecuada, pues vamos a cerrar agendas, pero oye, participamos en un evento en BCN sobre Supply Chain y dispongo de invitaciones, ¿por qué no te vienes y lo conoces de primera mano?

Y allí que fui con mi jefe del momento (y siempre buen amigo) Raul a la Supply Chain and Logistics Summit (http://www.sclsummit.com/) que se celebró en Barcelona en Julio 2017. El congreso fue muy interesante e intenso y entre medias me dio tiempo a donar sangre… ¡y contarlo! (https://donandovoy.wordpress.com/2017/07/28/donando-voy-en-barcelona/) pero lo mejor de todo, conocer a Lola en persona.

En cuanto vi a ese duendecillo de pelo rubio platino que hablaba con la misma pasión sobre la Cadena de Suministro, la cena de esa noche, la educación de su hijo o la dificultad para encontrar mujeres en el campo de la logística, supe que éramos almas ingenieras gemelas.

Finalmente no logramos poder trabajar en el proyecto logístico común, pero al año siguiente yo daba una ponencia en Alimarket en Madrid, así que fue el turno de devolverle la invitación y nos vimos en Mayo del 2018. Fue un día bonito e intenso en el que de nuevo se agolparon los temas uno encima de otro, experiencias profesionales mezcladas con aspiraciones personales, vivencias como ingenieras, como madres, como profesionales con responsabilidad, como mujeres.

Desde entonces la vida nos ha dado un par de vueltas a cada una, ambas hemos cambiado de trabajo, ambas hemos hecho cosas diferentes, seguimos con nuestras trayectorias que nos completan y nos seguimos mutuamente la pista muy de cerca.

La penúltima vez que nos vimos estuvimos paseando por el Pantano de Villameca. Allí estábamos las dos en medio de un paraje natural precioso, solas solísimas en medio de la naturaleza, hablando de las aplicaciones de la tecnología blockchain, de la educación de nuestros hijos, de las Women Angels, de modelos de planificación, de cómo nos repartimos las tareas del hogar con nuestras parejas, de la gestión de personas en entornos industriales, de trucos para dejar varias cenas hechas, del mundo Start Up y sus luces y sus sombras, de qué forma sacar tiempo para hacer deporte en esta vorágine de vida o de la necesidad de implicarnos en proyectos que acerquen el mundo STEM (https://www.f-iniciativas.es/el-concepto-stem-que-significa) a las mujeres del futuro.

Imagino que vernos en acción juntas a veces debe ser brumador, a la velocidad a la que hablamos las dos, con el ímpetu y de la forma en que saltamos de un tema a otro que ni Fosbury (https://es.wikipedia.org/wiki/Dick_Fosbury). Es tan intenso como emocionante.

Nosotras hablamos de todo desde el todo y es tan apasionante que más que tratar los temas ellos nos abordan a nosotras como vendedores en el gran bazar de Estambul.

Espero con ganas y en modo “cuenta atrás” volver a vernos este verano, familias incluidas.

Gracias LinkedIn, entorno pulcro y neutro, por ofrecernos la oportunidad de pasar de lo profesional a lo personal.

Arantza.

PD1: Estas somos Lola y yo en LinkedIn 🙂 LOLAARANTZA

PD2: Algunas pistas a seguir en LinkedIn: #humanosenlaoficina #ponlecara #ciadelinkedin #sinlimitesvalencia.

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Money is money.

sevendeidealista familysupplychain

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ES HORA DE DECIR ADIÓS

Este texto está dedicado a todos mis compañeros del Grupo Alimentario Citrus, incluidos proveedores, transportistas y clientes.

Es hora de decir adiós, de guardar los bolis en el cajón y las anécdotas en el bolsillo.

Es hora de devolver el móvil, el cariño y el ordenador.

Es hora de encontrar compañeros comprometidos que adopten a mis cactus y los críen con valores, ética y un poco de agua.

Es hora de respirar y hacer balance de la experiencia, que once años dan para muchas lechuguitas calculadas, plantadas, peleadas… reídas a carcajadas.

Es hora de llorar un mar de lágrimas en la despedida, porque las etapas hay que cerrarlas por todo lo alto, con todos sus sentimientos.

Es hora de dejar de ser la veterana para pasar a ser la nueva.

Es hora de decir adiós para volver a decir ¡Hola! pero sobre todo, es hora de DAR LAS GRACIAS.

GRACIAS por lo que no se ve.

La vida la vivimos 24h al día y cada una de esas horas está enlazada con la anterior y la siguiente. Mi vida es un todo, no sé vivir varias vidas: la profesional, la personal, la familiar… sólo sé vivir una vida, la mía, la que lo contiene todo, y durante mi paso por GAC, en mi vida han pasado cosas maravillosas que hoy quiero compartir con vosotros, porque también sois parte intrínseca de ellas.

Así que GRACIAS por mi vida, más allá del trabajo.

¿Sabías qué…?

Firmé el contrato de GAC y el de la compra de mi casa con escasos días de diferencia. Podría decir que vivo en una casa construida en parte a base de lechugas.

Al de unos meses de estar en Verdifresh decidí que ya era hora de un cambio de look, y un lunes aparecí con el pelo largo totalmente teñido de azul eléctrico (ojo que eso era el año 2008, no el 2018). La cara de mis compis y jefes al verme la primera vez no tenía precio, pero la de los paisanos de las fincas que teníamos en Olmillos (localidad de Soria con 49 habitantes)… eso sí que era un poema 🙂

Casi todas las Nocheviejas las he pasado en León con la familia, y casi todos los 31 he estado colgada al teléfono por trabajo hasta las tantas, hasta el punto en alguna ocasión, de tener a todos esperando en la mesa para empezar a cenar, y recuerdo que la abuelita me decía: “Pero bueno hija… si ahora son fechas de comer bien de pescado y cordero, deja ya la berza para los animales”, yo siempre le daba un abrazo y le respondía lo mismo: “Abuelita, bien sabes tú que las lechugas no entienden de domingo ni fiestas de guardar. Anda, ¿o no trabajabas duro  tú de joven en el pueblo con los animales y el campo?” y después siempre llegaban los recuerdos de cuando era joven.

Madre mía cómo ayuda a relativizar poder escuchar la vida de nuestros abuelos. ¿Creo que mi vida es “dura” o “complicada”? Nada cómo escuchar historias de la Guerra… y la dureza y el hambre de la Postguerra.

Dentro de Verdifresh me hice amiga de Miguel Ángel y gracias a su cambio de trabajo a MAdagascar conocí (y conocimos) Acción Baobab, una ONGD con sede en Cartagena, y la inmensa labor que hacen con los niños en la Casa de los Niños en Antananarivo (la capital de la isla). Aprovechando que ese año yo era “filósofa” en GAC pusimos en marcha una rifa para una cesta de navidad… y año a año, eurito a eurito de cada uno de los trabajadores, les hemos donado 5.000 euros, que se dice rápido, pero es una cantidad de dinero que ayuda muchísimo a organizaciones tan pequeñitas como Acción Baobab,  pero de enorme impacto local. Ojalá de corazón la iniciativa siga manteniéndose por más años en GAC J y ojalá pueda crear y participar en algo parecido en mi nueva etapa.

¿Y sabías que…? La idea de crear este blog, familysupplychain, me vino trabajando, cuando reflexionaba sobre la importancia de las personas y el impacto de la actitud y de tooooda su vida sobre el día a día en el trabajo, hasta en las partes más técnicas, y pensé que era hora de otro cambio de look, pero este mental, y pasé de escribir un minitexto publicado en LinkedIn a tener dos blogs, comenzar con las charlas, clases en escuelas de negocios… qué productivas nos volvemos las personas cuando sabemos lo que queremos conseguir.

Dejo para el final MI PRINCIPAL EXPERIENCIA, así con mayúsculas, que es haberme convertido en MAMÁ.

Ser madre es la experiencia más reveladora, flipante, agotadora, sentimental, provocadora, amorosa, desquiciante, divertida, desafiante y espiritual que he tenido (y casi sin duda tendré) en mi vida. He aprendido tanto y tan intensamente en todos los ámbitos con la maternidad, que a veces pienso que debería hasta cambiarme el nombre de lo distinta que soy.

Recuerdo la intensidad del trabajo y que el ardor no me daba ni un respiro y sólo se me pasaba bebiendo a sorbos leche fría, y los cabreos que cogía cada vez que algún compañero sacaba la lecha de la nevera y la dejaba fuera. También recuerdo no haber necesitado ni un día de baja y salir de cuentas trabajando en la empresa. Si ambos (la empresa y yo) somos flexibles con los horarios y visitas médicas, ambos podemos aprovecharnos de lo mejor de nosotros mismos.

Recuerdo con angustia la vuelta del descanso por maternidad, la ansiedad, el agotamiento y la desesperación porque la niña no comía nada mientras yo estaba en el trabajo y la sensación de culpa por no estar con ella.

Recuerdo somatizar todo ese estrés con un dermografismo tremendo por toda la piel y lo que vino unos meses después… que es uno de los grandes aprendizajes y saltos en mi vida, sobre todo la profesional: “A tres metros de altura sobre las decisiones”. Ahora miro atrás y estoy muy agradecida por haber vivido esa experiencia, pese al coste.

En GAC también he vivido la experiencia de ser mamá trabajadora a través (y junto con) muchas de mis compañeras y alguno de mis compañeros. Ha sido muy largo y complejo el proceso de entender que nosotros mismos somos los mayores ladrones de nuestro tiempo, y necesité un toque de atención para entender que la única que debía autoexigirse sobre el tiempo que dedico a unas cosas u otras en mi vida soy yo, y solo yo.

Ya estaba bien de quejarse sobre “la conciliación en España” y empezar a gestionar de forma responsable y activa mi INTEGRACIÓN de las distintas facetas de mi vida en tiempo y forma. De esta manera comencé mi etapa laboral con una reducción de jornada para el cuidado de mi hija, y la vida (toda ella, pero sobre todo la profesional) se volvió más brillante, intensa, activa y creativa.

Así que GRACIAS por estos once años y pico de experiencias, aprendizajes, dolor, risas, exigencia, amigos, madurez…

Es hora de decir adiós, es verdad, pero me guardo un as en la manga, el comodín del público y la llamada extra, porque yo me voy pero sigo aquí, y espero que tú también.

Con cariño,

Arantza.

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LAS ESPIRALES DEL CAOS

Hace unos meses tuve una larga charla con una compañera del sector. Me contaba cómo había funcionado el lanzamiento de un nuevo proyecto, y aunque  había sido un éxito hacia el cliente,  la mayor parte de la conversación estaba centrada en detalles muy concretos que habían generado una tensión tal, que por momentos mi compi pensaba  que se les iba el proyecto a pique.

Lo curioso del caso, es que dentro del proyecto, ninguna de las partes por separado implicaba un nivel superior de conocimientos o tecnología que no hubieran utilizado ya. Todo era teoría conocida. Y aun así, a la hora de la verdad, en la práctica, entraron de lleno en una espiral de caos.

¿Qué es para mí una espiral de caos? Pues la espiral del caos es un momento en el que pese a estar tratando con conceptos sencillos (información, niveles de comunicación, skateholders, procedimientos…) que se creían totalmente OK y que además no son nuevos y están incorporados a la rutina de trabajo, cuando se ensamblan juntos se crea de repente un follón que crece “de la nada” y se convierte en un tifón de fuerza 5. Para más inri, normalmente esto sucede un viernes a última hora, o en Agosto, cuando la mitad de las personas del mundo están de vacaciones, o en el previo a un festivo…. Y no es casualidad.

En este caso concreto, el producto estaba fabricado con tecnología totalmente conocida y utilizada a diario; el cliente era nuevo, pero con unos canales de comunicación estándares, las personas implicadas eran especialistas en su área de conocimiento y además era un proyecto prioritario para la compañía.

Si “lo tenían todo”… ¿qué es lo que no salió bien para incluso  llegar a plantearse que no salvaban la primera entrega? En este punto, y después de unas horas hablando y profundizando sobre el tema, su  conclusión fue que dieron por supuesto muchos pequeños detalles.

Nada más. Y nada menos.

A posteriori vio que trabajaron con exceso de confianza y subestimaron la importancia de tener realmente maduros los procesos en su conjunto. Sobre el papel, se conocían todos los pasos, ¿qué podía pasar? Pues… todo.

Dieron por sentado que todos entendían lo mismo cuando describían las partes del proyecto, que todo el mundo conocía y dominaba su parcela de gestión… y que sabía cuál era exactamente su parcela de gestión. No previeron tiempos “extra” para posibles imprevistos ni se dieron el tiempo a ellos mismos, no tuvieron en cuenta que lo más delicado de un proyecto es el ensamblaje de las diferentes partes, pensaron que todos tenían claros los límites de cada área (total, esto es “más de lo mismo”). Trabajaron a la vez y en el mismo proyecto, pero no consiguieron trabajar en equipo. Dieron por supuesto que había un líder y  una línea de trabajo estable… y el día que todo debía fluir, lo que llegó fue un tsunami y entraron en una espiral de caos.

Afortunadamente, uno de los fuertes absolutos de ese equipo es solucionar problemas, así que esta historia tiene final feliz, con una primera entrega impecable cara al cliente, pero todo el que ha vivido ese momento tsunami, sabe el esfuerzo titánico que hace falta para reconducir la situación.

Una vez dentro de una espiral del caos, sólo hay un camino posible, “echarle músculo” inmediato a la situación para contenerla  (más horas, más recursos) y con suerte, aprender mucho de ella.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

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