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Lo que una excel no puede contarte

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LINKEDIN: DE LO PROFESIONAL A LO PERSONAL

LinkedIn es una red profesional.

Creas tu perfil profesional, compartes artículos y comentarios que aportan valor en el entorno laboral, contactas con personas afines con puestos que complementan el tuyo, sigues páginas corporativas, ves noticias del sector, descubres ponencias interesantes y formas parte de Grupos específicos.

Todo desde tu ordenador/tablet/móvil/aparatejo digital conectado. De forma pasiva, “vouyeurista” o meditadamente activa. Con una foto de perfil aseada, capacidad para reflexionar ese comentario, saltar ese vídeo, esbozar media sonrisa cuando lees a ese viejo conocido o poner un leve gesto de desdén ante ese artículo que se repite desde el segundo párrafo.

LinkedIn  es una red limpia, seria. Aséptica.

Y luego estamos las personas que formamos esa red. Nuestra parte profesional nos integra, nuestros objetivos comunes nos encuentran y de repente las personas conectan.

Porque cuando encuentras personas para las que su profesión (¡también!) es apasionante y además tienen un aporte personal que no te lo acabas ni con todos los años bisiestos del próximo siglo juntos, de repente te das cuenta del alcance físico real (que al fin y al cabo esto de LinkedIn sólo es un medio, no un fin) y de la potencia de las relaciones personales.

Hoy me gustaría compartir solo un ejemplo y bien pequeñito, porque al final a las personas nos gustan las personas y LinkedIn está tan lleno de iniciativas para pasar de lo digital a lo presencial que dejando  que las manos tecleen al azar mientras estornudas fuerte, es posible que des con un hastag al respecto, ¡y menos mal que cada vez hay más!. Yo hoy quiero hablaros de Lola y nuestra historia profesional.

Lola contactó conmigo (evidentemente a través de LinkedIn) a finales de 2016, ella trabajaba en una empresa tecnológica para gestionar transporte, yo desarrollando la logística de distribución de mi grupo… vamos, un maridaje (Linkedaje) perfecto.

Allá que empezamos a contactar vía mensajes: pues mira qué tipo de distribución quiero hacer, pues yo te recomiendo que revises estos requisitos, ¿pues te has fijado en la forma de distribución de éste y aquél retail?, pues vamos a revisar si alguna red de transporte colaborativo sería posible con mis flujos, pues mira que me pillas ahora en casa en León, ¡pues no me digas! si justo voy por allí en un par de semanas a visitar a mi familia, pues en dos semanas estoy en casa de uno de mis clientes en UK, lástima, pues te tienes que venir a Valencia a ver la fábrica y vemos con números si tu solución es adecuada, pues vamos a cerrar agendas, pero oye, participamos en un evento en BCN sobre Supply Chain y dispongo de invitaciones, ¿por qué no te vienes y lo conoces de primera mano?

Y allí que fui con mi jefe del momento (y siempre buen amigo) Raul a la Supply Chain and Logistics Summit (http://www.sclsummit.com/) que se celebró en Barcelona en Julio 2017. El congreso fue muy interesante e intenso y entre medias me dio tiempo a donar sangre… ¡y contarlo! (https://donandovoy.wordpress.com/2017/07/28/donando-voy-en-barcelona/) pero lo mejor de todo, conocer a Lola en persona.

En cuanto vi a ese duendecillo de pelo rubio platino que hablaba con la misma pasión sobre la Cadena de Suministro, la cena de esa noche, la educación de su hijo o la dificultad para encontrar mujeres en el campo de la logística, supe que éramos almas ingenieras gemelas.

Finalmente no logramos poder trabajar en el proyecto logístico común, pero al año siguiente yo daba una ponencia en Alimarket en Madrid, así que fue el turno de devolverle la invitación y nos vimos en Mayo del 2018. Fue un día bonito e intenso en el que de nuevo se agolparon los temas uno encima de otro, experiencias profesionales mezcladas con aspiraciones personales, vivencias como ingenieras, como madres, como profesionales con responsabilidad, como mujeres.

Desde entonces la vida nos ha dado un par de vueltas a cada una, ambas hemos cambiado de trabajo, ambas hemos hecho cosas diferentes, seguimos con nuestras trayectorias que nos completan y nos seguimos mutuamente la pista muy de cerca.

La penúltima vez que nos vimos estuvimos paseando por el Pantano de Villameca. Allí estábamos las dos en medio de un paraje natural precioso, solas solísimas en medio de la naturaleza, hablando de las aplicaciones de la tecnología blockchain, de la educación de nuestros hijos, de las Women Angels, de modelos de planificación, de cómo nos repartimos las tareas del hogar con nuestras parejas, de la gestión de personas en entornos industriales, de trucos para dejar varias cenas hechas, del mundo Start Up y sus luces y sus sombras, de qué forma sacar tiempo para hacer deporte en esta vorágine de vida o de la necesidad de implicarnos en proyectos que acerquen el mundo STEM (https://www.f-iniciativas.es/el-concepto-stem-que-significa) a las mujeres del futuro.

Imagino que vernos en acción juntas a veces debe ser brumador, a la velocidad a la que hablamos las dos, con el ímpetu y de la forma en que saltamos de un tema a otro que ni Fosbury (https://es.wikipedia.org/wiki/Dick_Fosbury). Es tan intenso como emocionante.

Nosotras hablamos de todo desde el todo y es tan apasionante que más que tratar los temas ellos nos abordan a nosotras como vendedores en el gran bazar de Estambul.

Espero con ganas y en modo “cuenta atrás” volver a vernos este verano, familias incluidas.

Gracias LinkedIn, entorno pulcro y neutro, por ofrecernos la oportunidad de pasar de lo profesional a lo personal.

Arantza.

PD1: Estas somos Lola y yo en LinkedIn 🙂 LOLAARANTZA

PD2: Algunas pistas a seguir en LinkedIn: #humanosenlaoficina #ponlecara #ciadelinkedin #sinlimitesvalencia.

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LOS CLIENTES EN LOGÍSTICA o cómo saber ser el queso del sándwich, encontrar a Wally y salir de Matrix.

Más allá de los aspectos cuantitativos, afinar el tiro en la cadena de suministro pasa por entender que somos el medio de transmisión entre dos o varios actores, que esos actores no siempre se distinguen a primera vista y además es fundamental comprender su necesidad logística… incluso a pesar de ellos mismos.

Hace unos días conversábamos en el  Centro de Negocios Capitol Empresa sobre la relación entre logística, clientes y la importancia de integrar cada vez más aspectos y departamentos para conseguir generar una experiencia satisfactoria del cliente.

En concreto nos centramos en la parte cualitativa, en las percepciones y sensaciones, en esa forma de hacer las cosas que complementan la parte cuantitativa (la de los datos, formulas, contratos…) que es tan difícil de medir y para el que una excel no nos va a dar la solución.

Como parte de la logística en una empresa industrial, y siempre siguiendo ese mismo hilo cualitativo (ese “je ne sais quoi” que dirían nuestros vecinos) el tema podemos resumirlo en 3 pasos fáciles de recordar:

1-. SOMOS EL QUESO DEL SÁNDWICH.

sandwich family supply chain

La Cadena de suministro en su más amplio sentido, ejerce de TRANSMISOR entre un EMISOR y un RECEPTOR, a través de unas reglas del juego previamente definidas y con ciertos condicionantes y restricciones (legales, temporales…).

No es que estemos en el centro, es que estamos literalmente en el medio del proceso, como el queso fundido en un sándwich, y aceptar esta premisa evidencia replantearse la pregunta ¿Quién es nuestro cliente?

En el sentido más tradicional nuestro cliente sería el receptor, pero siguiendo la analogía del sándwich, si nosotros somos el queso, entonces emisor y receptor son una rebanada de pan de molde cada uno. Las rebanadas…  tanto monta monta tanto, así que primera consecuencia:

En la cadena de suministro: “CLIENTE” es tanto el emisor como el receptor.

Pero nosotros no somos las rebanadas, somos el queso de este sándwich, maleable y que se amolda a la presión, por eso, la segunda consecuencia:

¿Formas parte de la Cadena de Suministro? Debes tener resiliencia para trabajar en el día a día con los problemas, retrasos, y posibles inconvenientes que puedan originarse “en casa” del transmisor o del receptor.

2-. ENCONTRAR A WALLY.

wally family supply chain

Tenemos siempre varios clientes, ya está claro. Ahora toca ser eficiente y encontrar a nuestros verdaderos clientes operativos – a Wally – más allá de alguien que pasa un pedido o personas que envían un e-mail.

Un ejemplo: En el caso de un envío de muestras a un tercero, nuestros clientes operativos son al menos 3:

a-. El EMISOR, es quien decide que esas muestras hay que enviarlas a cierto receptor en unas determinadas condiciones. Da igual quién nos envíe o reenvíe la información, debemos buscar el emisor ORIGEN y entender su necesidad en ese encargo, implícita o explícita, y además comprender sus expectativas.

b-. El RECEPTOR de las muestras, y más en concreto, el departamento logístico de la empresa que recibe las muestras, pues va a dictar las reglas del juego. Cuándo, dónde, de qué forma, con qué documentación…

c-. El VEHÍCULO de la información, en este caso la empresa de transportes contratada, la cual necesita las indicaciones adecuadas, medios apropiados y condiciones pactadas y específicas. El transmisor es quién actúa físicamente en nuestro lugar con el receptor y el emisor.

¿SER EFICIENTE O EFICAZ?

Una vez tenemos controlados a todos “los Wallies” – Clientes – y definidos en cada caso concreto, nuestro objetivo fundamental es ser eficientes en todos nuestros procesos, con el mínimo desperdicio en cada una de las fases, y léase desperdicio como pérdida de cualquier tipo de recursos en cualquiera de los eslabones de la cadena, lo que suele ir muy unido a la descripción y estandarización de procesos.

Ser eficiente (cero desperdicio) es la regla básica para ser competitivo, pero hay veces en las que para salvar el negocio, se necesita ser EFICAZ. Como decimos por Valencia (y mis más sinceras disculpas por el vocabulario):

Els diners i els collons, per a les ocasions.

Tener claros nuestros clientes reales, nos ayudará a distinguir rápidamente en qué ocasiones es necesario asignar los recursos “extra” para asegurar la eficacia, minimizando el impacto en la cuenta de resultados.

3-. SALIR DE MATRIX

… o no volver a entrar.

matrix family supply chain.jpg

¿Y qué es Matrix? Matrix es el “conocimiento logístico” de nuestros clientes. Su percepción de las necesidades logísticas, su capacidad para expresarlas y las expectativas que se ha creado al respecto.

Más allá de que una entrega sea correcta objetivamente hablando, el “éxito” o “fracaso” de la operación reside en el grado de cumplimiento de las expectativas de todos nuestros clientes.

Cada cliente tiene su propio Matrix particular, puesto que ese conocimiento es personal, y la forma de transmitirlo también.

Con salir de Matrix (o no entrar en Matrix) nos referimos al proceso de traducir a nuestro cliente para comprender su necesidad, extrapolarla a nuestros procesos estándar y equiparar sus expectativas con el servicio que vamos a ofrecerle. Debemos ser capaces de extraer, objetivizar, parametrizar  y estandarizar  esa demanda única, “sacarla de Matrix”, para poder alinearla con los procesos logísticos adecuados.

Y para finalizar, una vez tenemos claro que debemos ser maleables como el queso fundido, reconocer a nuestros verdaderos clientes y comprender su necesidad, incluso a pesar de ellos… ¡sólo queda ponerse manos a la obra!

Arantza Bárcena. The family supply chain.

LAS ESPIRALES DEL CAOS

Hace unos meses tuve una larga charla con una compañera del sector. Me contaba cómo había funcionado el lanzamiento de un nuevo proyecto, y aunque  había sido un éxito hacia el cliente,  la mayor parte de la conversación estaba centrada en detalles muy concretos que habían generado una tensión tal, que por momentos mi compi pensaba  que se les iba el proyecto a pique.

Lo curioso del caso, es que dentro del proyecto, ninguna de las partes por separado implicaba un nivel superior de conocimientos o tecnología que no hubieran utilizado ya. Todo era teoría conocida. Y aun así, a la hora de la verdad, en la práctica, entraron de lleno en una espiral de caos.

¿Qué es para mí una espiral de caos? Pues la espiral del caos es un momento en el que pese a estar tratando con conceptos sencillos (información, niveles de comunicación, skateholders, procedimientos…) que se creían totalmente OK y que además no son nuevos y están incorporados a la rutina de trabajo, cuando se ensamblan juntos se crea de repente un follón que crece “de la nada” y se convierte en un tifón de fuerza 5. Para más inri, normalmente esto sucede un viernes a última hora, o en Agosto, cuando la mitad de las personas del mundo están de vacaciones, o en el previo a un festivo…. Y no es casualidad.

En este caso concreto, el producto estaba fabricado con tecnología totalmente conocida y utilizada a diario; el cliente era nuevo, pero con unos canales de comunicación estándares, las personas implicadas eran especialistas en su área de conocimiento y además era un proyecto prioritario para la compañía.

Si “lo tenían todo”… ¿qué es lo que no salió bien para incluso  llegar a plantearse que no salvaban la primera entrega? En este punto, y después de unas horas hablando y profundizando sobre el tema, su  conclusión fue que dieron por supuesto muchos pequeños detalles.

Nada más. Y nada menos.

A posteriori vio que trabajaron con exceso de confianza y subestimaron la importancia de tener realmente maduros los procesos en su conjunto. Sobre el papel, se conocían todos los pasos, ¿qué podía pasar? Pues… todo.

Dieron por sentado que todos entendían lo mismo cuando describían las partes del proyecto, que todo el mundo conocía y dominaba su parcela de gestión… y que sabía cuál era exactamente su parcela de gestión. No previeron tiempos “extra” para posibles imprevistos ni se dieron el tiempo a ellos mismos, no tuvieron en cuenta que lo más delicado de un proyecto es el ensamblaje de las diferentes partes, pensaron que todos tenían claros los límites de cada área (total, esto es “más de lo mismo”). Trabajaron a la vez y en el mismo proyecto, pero no consiguieron trabajar en equipo. Dieron por supuesto que había un líder y  una línea de trabajo estable… y el día que todo debía fluir, lo que llegó fue un tsunami y entraron en una espiral de caos.

Afortunadamente, uno de los fuertes absolutos de ese equipo es solucionar problemas, así que esta historia tiene final feliz, con una primera entrega impecable cara al cliente, pero todo el que ha vivido ese momento tsunami, sabe el esfuerzo titánico que hace falta para reconducir la situación.

Una vez dentro de una espiral del caos, sólo hay un camino posible, “echarle músculo” inmediato a la situación para contenerla  (más horas, más recursos) y con suerte, aprender mucho de ella.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

LA MISIÓN DE LA EMPRESA EN MI DÍA A DÍA.

Hace poco estuve en el VI encuentro Alimarket de Logística de gran consumo, y la primera ponencia era de Bertrand Renault,  Director Logístico de FNAC España: “Del multicanal al omnicanal en la nueva logística retail”.

Uno de los puntos principales para entender todo el cambio que habían hecho era: “Saber lo que queremos y lo que somos”.

Beltrad Renault ALimarket

A muchos les pareció poco relevante, yo pensé: “debería haber sido la primera diapositiva de la ponencia”.

¿Por qué? Porque si no sabes quién eres y a dónde vas, no sabes nada. Quizás lo siguiente es pensar que sí, que eso está bien para los “grandes planes estratégicos” de la empresa, pero la verdad, lo que realmente hace que los planes se cumplan es tener presente la esencia en los pequeños gestos del día a día.

Mi Experiencia:

Hace unos años, estábamos creando un procedimiento sobre aprovisionamiento de materias primas que tenía que desarrollarse en conjunto con el departamento de calidad, y después de varias reuniones, no teníamos claro cómo abordar uno de los puntos iniciales y qué enfoque darle, lo que era muy importante porque en función de cómo lo definiéramos íbamos a implementar una forma u otra de trabajo que afectaría al trabajo rutinario de muchas personas.

Uno de los días que estábamos de nuevo hablando sobre lo mismo sin haber avanzado mucho, coincidió que en la reunión estaba el entonces Director de Calidad e I+D, Rafa Boix, y cuando vio la situación lo único que nos dijo fue:

¿Dónde trabajáis?
¿Cuál es la misión de esta empresa?
¿Cuál es la visión de esta empresa?
¿Cuál es nuestra estrategia actual?
No sé qué duda puede haber si lo tenéis en cuenta. Volveremos a reunirnos cuando el procedimiento que escribáis cumpla punto por punto con lo que somos.

Aquello me dejó doblemente KO porque lo que me esperaba era alguien que eligiera “A o B” y no que nos devolviera la pelota… ¡y qué pelota! Además, ¿qué era eso de qué hiciéramos un procedimiento que se convertiría en rutinario basándonos en la misión de la empresa?

Honestamente hasta aquí  mi imagen de la misión, visión etc… lo que me parecía era HUMO. Humo denso de puro habano que se fumaban los departamentos de RSC o comunicación o márquetin y que lo maqueaban de forma cuqui para rellenar las webs corporativas. En ese momento pensé: “menudo marrón me acaba de caer, no sólo no conseguimos seguir adelante sino que le tenemos que dar enfoque metafísico de palabrería. Genial”. Qué miras tan reducidas tenía…

En fin, el caso es que me gustara o no, eso es lo que había, y ante un cambio disruptivo, tenemos dos formas de enfrentarnos a él:

1-. Menudo rollo, no me creo nada, con todo lo que tengo y encima esto, voy a salvar la papeleta o intentar que lo haga otro.

2-. Mis creencias me dicen que esto no va a funcionar pero realmente no sé de qué va y lo tengo que hacer igual, así que borro mis reticencias y lo encaro con una mentalidad abierta, quién sabe, si encima aprendo algo… eso que me llevo.

Yo opté por el segundo formato, y desde entonces, mi forma de pensar cambió radicalmente (al final sí que aprendí, sí…)

En nuestro caso, estos son los valores:

vision GAC

Y he de decir, que sí nos marcó como equipo el tenerlos delante cada vez que hablábamos del procedimiento en cuestión, en cierta forma nos hizo limar aristas y confluir en los puntos más controvertidos, y también nos hizo modificar otros procedimientos que creíamos terminados.

La práctica:

Si aún crees que la misión, visión y valores de una compañía no marca (o debería) su día a día, te invito a este pequeño ejercicio práctico.

Piensa el protocolo para trabajar con un proveedor, tu política de servicio al cliente, tu estándar de calidad… lo que quieras, según la visión, misión y valores de AMAZON; FERRARI, UNICEF, SAREB y ACCIONA. ¿De verdad no cambia nada?

AMAZON

Our mission is simple: We want Amazon to be the place where our customers can find, discover and buy anything online. Whatever our customers want, we will find the means to deliver it. At Amazon, we’re working to be the most customer – centric company on earth.

FERRARI:

Unique: Being Ferrari means being part of a unique future-focused team in which people are the most valuable resource.
Together we compete on the track and markets all over the world.  
Together we’ve crafted the Vision, Mission and Values that are the very essence of feeling part of Ferrari and which guide us as we tackle our day-to-day challenges.

Vision: Ferrari, Italian Excellence that makes the world dream

Mission: We build cars, symbols of Italian excellence the world over, and we do so to win on both road and track. Unique creations that fuel the Prancing Horse legend and generate a “World of Dreams and Emotions”.

UNICEF

La misión: La Asamblea General de las Naciones Unidas ha confiado al UNICEF el mandato de promover la protección de los derechos del niño, de ayudar a satisfacer sus necesidades básicas y de aumentar las oportunidades que se les ofrecen para que alcancen plenamente sus potencialidades.

El UNICEF se guía por lo dispuesto en la Convención sobre los Derechos del Niño y se esfuerza por conseguir que esos derechos se conviertan en principios éticos perdurables y normas internacionales de conducta hacia los niños.

El UNICEF reitera que la supervivencia, la protección y el desarrollo de los niños son imperativos de desarrollo de carácter universal y forman parte integrante del progreso de la humanidad.

El UNICEF moviliza la voluntad política y los recursos materiales para ayudar a los países, en particular a los países en desarrollo, a garantizar que los niños tengan derechos prioritarios sobre los recursos, y a crear la capacidad de establecer políticas apropiadas y ofrecer servicios para los niños y sus familias.

El UNICEF se empeña en garantizar que se dé protección especial a los niños más desfavorecidos: víctimas de guerra, desastres, extrema pobreza, todas las formas de violencia y explotación y los niños con discapacidades.

El UNICEF no es una organización partidista y su cooperación no es discriminatoria; en todo lo que hace, tienen prioridad los niños más desfavorecidos y los países más necesitados.

SAREB

Misión: Nuestra misión es desinvertir los activos en un plazo de 15 años. Somos un instrumento clave en el saneamiento bancario español. Nuestro compromiso es vender en el plazo establecido los activos financieros e inmobiliarios recibidos y cumplir con la devolución de la deuda avalada por el Estado español. Debemos asegurar nuestra viabilidad como empresa para cumplir con los compromisos adquiridos con accionistas, inversores y la sociedad en su conjunto.

Visión: Trabajamos para que nuestra labor permita mejorar la economía española, de forma que repercuta favorablemente en el conjunto de la sociedad. Somos una empresa privada dedicada a cumplir el mandato que nos ha sido encomendado, contribuyendo así al saneamiento del sector financiero y de la economía española. En este proceso es clave la cualificación profesional y ética de nuestros empleados. El compromiso cívico nos lleva a trabajar bajo estándares éticos y con criterios socialmente responsables.

ACCIONA

Buscamos satisfacer las necesidades actuales sin comprometer las de generaciones futuras.

Nuestra misión es ser líderes en la creación, promoción y gestión de infraestructuras, energía, agua y servicios; contribuyendo activamente al bienestar social, al desarrollo sostenible y a la generación de valor para nuestros grupos de interés.

Nuestra visión es ser capaces de dar respuesta al reto de conseguir un desarrollo sostenible a través de todas nuestras áreas de actividad, para que generaciones actuales y futuras disfrutemos de una vida mejor.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

“Su amor no era sencillo”. Dónde buscar las soluciones de la Cadena de Suministro.

Desde que lo leí por primera vez hace muuuucho tiempo, este poema se quedó conmigo y me ha acompañado en el camino. Ahora, retrospectivamente y salvando las distancias, me recuerda a muchas situaciones de nuestro día a día en Cadena de Suministro:

Los detuvieron por atentado al pudor. 
Y nadie les creyó cuando el hombre y la mujer trataron de explicarse. 
En realidad, su amor no era sencillo.
El padecía claustrofobia, y ella, agorafobia.
Era sólo por eso que fornicaban en los umbrales.
                      Mario Benedetti (Despistes y Franquezas, 1989).

Cuando crees que has encontrado una solución “estupenda” a un problema difícil, resulta que es ilegal por cierta normativa que ni sabías que se aplicaría en ese caso.

Encontrar soluciones adecuadas a los desafíos en Cadena de Suministro exige creatividad y rapidez de acción, pero lo que realmente marca la diferencia es encontrar la solución esférica, esa que, la mire quién la mire y la mires por dónde la mires… soluciona el problema.

La solución a un problema complejo nunca puede llegar de la incomunicación y el departamentalismo porque habitualmente, LA SOLUCIÓN, la buena con mayúsculas, nunca implica a una sola persona ni a un solo departamento.

¿Y dónde encuentro yo esa solución perfecta?

Pues en la calle.

Sí, en “la calle”: en mis compañeros de trabajo, escuchando su experiencia; en mi competencia, observando sus pasos; en mis jefes y en los jefes de mis jefes, adecuándola a nuestra estrategia; en mis clientes: las unidades productivas y en sus clientes, los usuarios de los productos; en mis amigos: ¿quién no se ha “iluminado” alguna vez tomando algo con los amigos?; en mi red de contactos, valorando opciones, leyendo artículos…

Arantza Bárcena. The family supply chain.

La importancia de tener raíces. Saltar con red en la empresa.

    “There are only two lasting bequests we can hope to give our children. One of these is roots; the other, wings”.   Hodding Carter

El otro día salí con unos amigos de toda la vida. A unos hacía semanas que no veía, a otros meses y a algunos incluso años, pero no importó. No importó nada.

Nosotros pasamos la adolescencia en los 80’ y 90’, sin móviles ni internet, pero con muchas horas juntos de calle y de parque a nuestras espaldas. Muchas horas, una tras otra. Y eso une de una forma especial. Crea una especie de red que se mantiene en el tiempo, aunque nuestras vidas hayan tomado caminos más que diferentes, aunque nuestras ideas e ideales no se parezcan en nada.

Me doy cuenta que esa misma red es muy parecida a la que me une con mi familia. Yo tengo una familia lejana geográficamente hablando (León, Valencia, Bilbao, Mallorca…) pero sumamente cercana en el trato. Es como si atravesáramos un agujero de gusano, haciendo que el tiempo y la distancia se reduzcan a la mínima expresión cada vez que nos vemos.

Ahora entiendo que soy sumamente independiente porque sé que ellos siempre están ahí, porque cuando “salto”, siempre lo hago con red, con la confianza que me da saber que a mi vuelta mi familia y mis amigos están aquí, para mí. Ellos son mis raíces y se entrelazan para formar mi red. Cuanto más tupida es esa red, más lejos puedo saltar yo.

Dentro de ese círculo de confianza, cuando uno dice: “vamos”, la pregunta inmediata de los demás no es “¿a dónde?” o “¿por qué?”, sino “¿CUÁNDO?”. Confiamos en que sus intenciones son buenas, y entendemos que a veces las personas nos  equivocamos y cometemos errores. Y seguimos adelante.

A nivel profesional pienso que debería pasarnos algo parecido. En una empresa es cierto que hay una red jerárquica imprescindible y unos objetivos departamentales/de área propios, vamos, hay un trabajo que hacer, pero la empresa no vive sólo de eso.

Hay empresas en las que se generan multitud de proyectos que se ejecutan y salen adelante, y está  bien, todo es correcto. Pero hay empresas que realmente van un paso más allá. Son pequeños detalles que marcan las grandes diferencias. La mayoría de las ideas disruptivas que cambiarían el rumbo de una empresa, se ahogan antes incluso de darles una primera oportunidad.

¿Cómo aumentar la tasa de éxito de estas ideas?

Lo primero es tener raíces. Tener unos valores de empresa nítidos, conocidos y compartidos. Tener una visión inspiradora y una misión clara. Pero sobre todo, avalar los valores, la misión y la visión con hechos. Porque somos lo que hacemos. Las raíces siempre están, son sólidas, y lo mismo tiene que pasar con nuestros valores, visión y misión en la empresa.

Lo segundo es crear una red a base de confianza. Confianza en las personas como profesionales, confianza en los riesgos controlados, confianza en tener ciertos canales de comunicación alternativos donde directivos, mandos intermedios y técnicos pueden salir de su zona de confort abalados por la empresa. Confianza en que una idea que se estudia y finalmente no tiene la viabilidad necesaria, nunca es un fracaso.

 Todas las empresas tienen en su seno personas totalmente capaces y dispuestas a pensar ideas brillantes, pero pocas tienen las raíces adecuadas para generar la red de confianza necesaria para llevarlas a cabo y dejarlas volar alto.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

PASADO PISADO. La mejor compañera de trabajo que puedo llegar a tener.

Este post es un breve resumen de una conversación real entre dos personas que trabajamos en la misma compañía pero que podíamos no haber coincidido nunca jamás en condiciones normales. Por el respeto que siento hacia mi compañera, lo que sí he cambiado es su nombre, que será MARÍA.

Cómo coincidimos María y yo es una de esas cosas que sólo ocurren cuando ROMPES TU RUTINA y haces cosas diferentes.

En este caso, estaba en una de nuestras plantas, en vez de en mi lugar habitual de trabajo, y  aprovechando el día mundial del donante de sangre, una unidad móvil  se desplazó hasta la empresa, y todos aquellos trabajadores que quisimos, participamos donando vida.

Cuando entré a donar, coincidí con María, para ella era la primera vez, así que, a pesar de haber entrado bastante antes, finalmente ambas nos levantamos a la vez y pasamos al “reservado” delantero, para tomar una bebida y un bocata. Después de hacer una donación (incluida la de sangre), no puedes evitar sentirte especial, sientes que participas en algo que hace nuestro mundo mejor, y con quien coincides en esas circunstancias siempre surge una cierta afinidad, una camaradería buenrrollista, así que empezamos a hablar de lo único que teníamos en común: haber donado sangre, y las típicas fórmulas de cortesía que todo donante reconoce:

¿es tú primera vez? ¿y qué tal? No te vayas a desmayar, eh? Hay que donar… que nunca sabes cuándo lo puedes necesitar… sí, tú, o tu familia, tu marido, tus padres, tus hijos…

  • Así que tienes hijos? – me pregunta María.
  • Sí, bueno, una hija, de cuatro añitos, está para comérsela… y tú?, tienes niños?
  • Yo no, pero debe ser lo mejor en la vida – María cambia la cadencia y suspira en bajito – bueno, estuve embarazada pero…
  • Vaya, lo siento. Es algo muy duro – no hacen falta más palabras para reconocer un aborto y transmitir el dolor compartido.
  • Sí… – y su voz no tiembla mientras cae una lágrima por su cara – y más cuando te hacen perderlo…
  • Uffff
  • La paliza fue tan fuerte cuando se enteró que no aguantó – y expone las palmas de sus manos abiertas, vacías, boca arriba.
  • Lo siento. Mucho – cuando alguien te mira a la cara y expone tan llanamente un hecho tan abominable, las palabras suenan vacías, sólo es posible una mirada sostenida, de respeto y acompañamiento.
  • Pero sabes qué, Arantza? Que el PASADO, PISADO. Ahora estoy con mi marido, que me quiere, y si todo va bien, nos independizaremos, y tendremos hijos, a pesar del bulto en el útero… a pesar del pasado… – y María levanta la cara, y sonríe desafiante, y sonríe al futuro – llevo 3 meses en la empresa…. Me encanta trabajar aquí, los compañeros, el trabajo, y espero que me renueven por mucho tiempo! … es mi nueva vida, sabes? Aquí, así, todo es posible.
  • Sí María, ese pasado: ¡pisado! – y yo sonrío con ella.
  • Si me renuevan, Arantza, nos vamos a ir de cervecitas, a quemar Valencia celebrándolo!

Un momento después vino la enfermera para ver si estábamos bien, y ambas respondimos al mismo tiempo que sí, sonrientes y con los ojos brillantes.

El encuentro con María me marcó por tres cosas:

  • la 1ª, notar las extraordinarias consecuencias de nuestros actos cuando salimos de nuestra rutina habitual. Donar sangre, ir andando en vez de en coche a hacer ese recado, pararte a saludar a esa persona con la que te cruzas, aunque tengas prisa… Si siempre haces lo mismo, simpre obtienes el mismo resultado, así que… qué aburrido siempre lo mismo, no?
  • la 2ª, ver un ejemplo tan claro en el que la empresa dónde trabajas, realmente cambia la vida a las personas, con su salario y en contrapartida de un trabajo, es evidente, pero no hacen falta grandes fortunas para remontar y ser verdaderamente feliz, cambiar la vida de una persona, que pueda mantenerse, que se sienta orgulloso de su trabajo y que forma parte de algo, hace DIGNAS a las persona.
  • la 3ª… la mentalidad de las personas lo es todo, el vaso está medio lleno, medio vacío…. tonterías… qué fantástico disfrutar al saber que tenemos un vaso (y que vamos a arreglárnoslas para llenarlo…).

María y yo nos hemos vuelto a cruzar sólo un par de veces, y siempre que nos vemos, nos miramos con ese vínculo especial que te une a un conocido desconocido. Efectivamente a María le renovaron el contrato… y estoy deseando quemar Valencia con ella.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

A TRES METROS DE ALTURA SOBRE LAS DECISIONES

Cuatro años después, ni siquiera recuerdo qué alimentos se le dan primero al bebé, ni en qué orden se van introduciendo,  ni en qué mes exactamente. Lo que sí recuerdo, mejor incluso que mi peli favorita, es la sensación de desbordamiento.

Ésta era yo hace poco más de 4 años…

 Yo, que tengo dos carreras, que hablo tres idiomas y chapurreo el valenciano, que más másteres te da la vida, y que me he  curtido en mil batallas…

Yo, que trabajo en la cadena de suministro con productos perecederos, que muevo camiones como canicas y consigo cuadrar el círculo para que todo llegue cuando debe…

Yo, que creo procesos y procedimientos, que los implanto, los superviso, los reinvento; y disfruto trabajando y aprendiendo en multitarea…

Yo, que tengo 35 años, una vida, una casa, un proyecto, una pareja, cientos de libros leídos al respecto y una tribu que me ayuda…

¿¡por qué no puedo hacer que mi bebé deje de llorar!?

…Tiene el pañal limpio… ha comido teta… ha eructado… no hace ni frío ni calor… está bañada y limpita… en brazos… le canto, le bailo, la arrullo, la mimo… ¿¡por qué no para de llorar!? No es lógico ni coherente, no hay árbol de decisión, no hay procedimiento ni manual de instrucciones… arrrrgh!

Y entonces llega la sensación de DESBORDAMIENTO TOTAL. Toda mi preparación, todos mis idiomas, toda mi experiencia en situaciones profesionales… toda, todita tota, me la voy tragando en cómodos bocaditos sin agua, y veo que en realidad lo que importa de verdad es que soy una treintañera novata, poco acostumbrada a que las cosas no salgan por dónde yo quiero y  que no tiene ni idea de criar hijos.

Cuando llega este punto, me doy cuenta que me importa un pimiento que el camión no llegue a tiempo o que se rompan tres líneas de producción o que el proveedor no entregue lo que dice… NADA TIENE IMPORTANCIA comparado con el hecho de que me acabo de incorporar de mi baja maternal, y mi bebé ha decidido no destetarse, así que no come absolutamente nada desde que me voy hasta que vuelvo. Eso sí es un problema. ES MI PROBLEMA, mi único gran problema en el mundo mundial (ríete del paro o de la paz en el mundo).

Y es ese punto en concreto donde se produce el CAMBIO DE CHIP: cualquier problema que se me ponga por delante, sea de trabajo o no, me parece una minucia comparado con esto, se queda ahí lejos, abajo… así que lo resuelvo, con tranquilidad y dedicación, pero sin pestañear.

Qué fácil es resolver algo concreto, con orden y lógica, comparado con alimentar a una hija que no quiere comer.

 

Por supuesto la bebita se acostumbró pasados unos días, comenzó con papillas o lo que fuera (ni me acuerdo!), y al cabo de un mes aquí paz y después gloria.

Pero recuerdo esos días como los peores días de mi vida, aunque también aprendí la lección más importante en mi ámbito profesional:

nada se puede comparar con un problema del que me siento responsable y para el que no puedo generar una  solución, porque ésta no depende de mí en absoluto.

De modo que los problemas que sí que dependen de mí son harina de otro costal, es fácil, soy PARTE de la solución, he generado la perspectiva suficiente y de repente… me doy cuenta:

estoy a tres metros de altura sobre una situación… y los pasos para solucionarla planean a la misma altura conmigo.

 

Desde entonces me acompaña esta perspectiva ante los problemas, que sólo puedo definir como “clarividencia materno-profesional”.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

 

¿Demasiado ocupado para mejorar? Prueba esta Píldora Literaria.

La noche / 1

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

Eduardo Galeano, El Libro de los Abrazos, 1989.

En cuanto vi la foto de Hâkan Forss  “too busy to improve”sobre lo ocupados que estamos a veces y cómo nos impide mejorar…. al momento me recordó al fantástico relato corto de Eduardo Galeano.

Cuando el día a día operacional nos ocupa todo nuestro tiempo, es imprescindible sacar fuerzas extra para poder parar, analizar la situación, ponerla en perspectiva, idear soluciones, crear un plan de mejora e implementarlo.

Revertir una situación de sobresaturación endémica no sólo es muy difícil, sino sumamente agotador, pero NO HAY OTRA FORMA POSIBLE DE SEGUIR ADELANTE.

Para comenzar con ese proceso cuando pensamos que empleamos todo nuestro tiempo y que ya “no nos queda más”, lo primero es una firme voluntad de cambio. Tenemos que CREERNOS que este sobreesfuerzo vale la pena y es el ÚNICO CAMINO.

A partir de ahí… “sólo” nos queda conseguir ese precioso tiempo extra. Aquí os dejo algunas ideas para obtener tiempo, siempre teniendo en cuenta que: nuestro objetivo es “liberarnos” de rutina para dedicarlo a la estrategia con un objetivo claro, mejorar esa misma rutina:

  1. Contratar una consultora para analizar la situación, ponerla en perspectiva, idear soluciones, crear un plan de mejora e implementarlo. Aquí los únicos problemas son encontrar a la consultora adecuada (y que no te vendan motos), y el dinero simple y claramente.
  2. Contratar una persona extra que se haga cargo de nuestra rutina del día a día para poder dedicarnos a la gestión. Sería la mejor solución, aunque si fuera posible, imagino que lo habrías hecho antes de llegar a este punto de sobrecarga. No obstante, exponer esta opción como la primera es obligado, tanto en este post, como a la empresa.
  3. Unir al equipo a una persona en prácticas de Master durante unos meses. El objetivo de las prácticas es que la persona aprenda y coja experiencia en el área, así que la relación siempre debe ser simbiótica. Le enseñarás tu área de gestión, trucos, experiencia… y la persona podrá asumir (tutorada) ciertas tareas del día a día (dejándote ese precioso tiempo para pensar). Sólo matizar algunas cosas:
    • no creo en las becas gratuitas, deben tener siempre una cierta remuneración, al menos para que a la persona no le cueste dinero trabajar (desplazamientos, comidas etc) y algo más.
    • El compromiso es por tiempo limitado.
    • La relación debe ser SIMBIÓTICA (insisto), ambas partes deben salir fortalecidas con la experiencia.
  4. Hacer un fin de semana monográfico sobre esa mejora. Lo sé, estoy loca, ya te pasas absolutamente todo el día inmerso en el trabajo y propongo currar todo el fin de semana y encima en pensar cambios e implementarlos (telita). Vale. Vuelve a ver la foto del post. Vuelve a leer el relato de Eduardo. YA ESTÁS PRINGAD@, mucho. Invierte un fin de semana (dos, tres, diez…) en la mejora de esa rutina, y gana más horas cada día de tu vida.
  5. Llevar la comida de casa o compra un bocata y al menos 2 días a la semana, ir a comerlo en un parque cercano. Cambia de aire, cambia de vistas, descálzate y pisa la hierba, da un pequeño paseo entre los árboles… y piensa. Salir de tu entorno y entrar en contacto con la naturaleza genera altas dosis de dopamina, endorfina y serotonina… el chute perfecto para crear ideas y generar soluciones.

Seguro que hay un montón más, pero estas son las mías, algunas caras, otras jodidas… y otras francamente fáciles.

Aun así, enhorabuena. Lo más importante cuando estás enfangado hasta las cejas con rutina, es ese click mental que te dice que el proceso se ha quedado obsoleto. Ahí ya ha empezado el cambio… y en tu mano está no pararlo.

Arantza Bárcena. The family supply chain.

 

 

 

 

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