Este verano vi de pasada un anuncio de DECATHLON que decía: “Dormir bajo cien mil millones de estrellas nunca fue tan fácil. (Alquila tu tienda de campaña desde 10€ al día)” y me entró un poco de enfado (que en realidad era nostalgia), tanto como para hacer una foto fugaz del cartel .
El enfado (nostalgia) es porque de repente fui consciente de que no, que esa publi no decía una verdad tan fácil de cumplir. A ver… sí, técnicamente SIEMPRE duermes bajo (y encima) de miles de billones de estrellas. No es eso. Lees el anuncio y lo que te imaginas es acostarte boca arriba en tu tienda de campaña con el pescuecillo por fuera de la cremallera y VER un cielo nocturno sazonado de puntitos titilantes. Cien mil millones, estrella arriba, estrella abajo.
La realidad es que ahora mismo poder ver ese cielo estrellado (verlo con tus propios ojos quiero decir) pasa en 4 lugares contados que no tengan contaminación lumínica. Y lo eché mucho de menos (que sí, que era nostalgia) porque esa verdad del imaginario colectivo de que no hay más que levantar la cabeza por la noche para ver las estrellas… esa certeza pertenece al pasado.

La sensación de pérdida de ese cielo que era “una verdad universal” hasta hace muy poquitos años se quedó como un mal sueño de una noche de verano, pero unos días atrás leí la siguiente noticia: << “La construcción de una megaplanta de energía en Chile amenaza a uno de los mayores telescopios del mundo: El hecho de que el megaproyecto industrial AES Andes esté tan próximo a Paranal representa un riesgo crítico para los cielos nocturnos más prístinos del planeta”, asegura Xavier Barcons, director general de ESO. “Las emisiones de polvo durante la construcción, el aumento de la turbulencia atmosférica y, especialmente, la contaminación lumínica, tendrán un impacto irreparable en las capacidades de observación astronómica”>>.
Aquí fui consciente y me dije: Arantza, perdiste tu cielo estrellado hace tiempo (toca hacer turismo para verlo, como ir al zoo) y Arantza, estamos perdiendo EL cielo. Asúmelo y vive conforme a estas dos nuevas (para mí) realidades.
Nuestra evolución avanza imparable y crea momentos de disrupción en los que ya no hay vuelta atrás, ni en las mejoras ni en los dilemas. A veces los pasos son tan rápidos y tan seguidos el uno del otro, que nos cuesta ver la totalidad y darnos cuenta de la cantidad total avanzada, nuestro día a día está tan lleno de ocupaciones que no acertamos a entender lo obsoleto que se han quedado ciertas “verdades” profesionales, ciertos modos de trabajar, ciertas afirmaciones (hasta ahora) tajantes.
IA y el nuevo entorno tecnológico hacen que las reglas se tambaleen y nuestro gran cielo profesional con sus miles de millones de estrellas está dando un vuelco sin vuelta atrás.
Podemos optar por no mirar hacia arriba y seguir con nuestra creencia de la inmutabilidad del paisaje nocturno, podemos dejar que la nostalgia nos invada o podemos optar por un “amiga date cuenta”, asumirlo y vivir conforme esta nueva realidad: que hay nuevas formas de abordar la información, la gestión y el trabajo que nos reinventan transversalmente.
Como dicen en Techer Team: “Virtual is Real. Future is now.”… tanto si quieres encararlo como si bajas la cabeza.
Arantza.
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